domingo, 13 de noviembre de 2016

El viaje de Rutanel - Parte 29



Crascy:
-Mi hogar natal está en la mera entrada, sean atentos con mi mamá en todo momento. A ella le encanta la cordialidad pero no se pasen mucho, no es muy paciente que digamos, en especial desde que papá murió.

Axmili:
-Pobres zo… zorros, ver… ver como ellos… ellos reparan lo… lo que queda de… de sus hogares es… es muy triste…

Kronefi:
-Opino lo mismo, deberíamos hacer algo por ellos antes de irnos a la isla, ¿Qué opinas Rutanel?

Rutanel:
-Yo… creo que… que… ¿Qué demonios está haciendo ella aquí? ¡¿Qué maldita sea está haciendo ella aquí?!

Kronefi:
-De quién estás… hablando… oh ya la veo…

Rutanel:
…Zafenis… ¿Por qué está sentada en una banca afuera de una casa? ¿Quién demonios se cree que es? Por lo menos se ve horrible… en serio esos golpes le dejaron muchas cicatrices en la cara.

Kronefi:
-Esto no me gusta para nada…

Crascy:
-Cállate Kronefi. Rutanel, ve ahí y mata de una buena vez a esa malnacida. ¿Cómo se atreve a regresar aquí cuando fue ella la que acabó con todo y mató a mi padre?

Rutanel:
-Iré con ella pero… ustedes quédense aquí. Quiero saber porque ningún zorro está huyendo de ella del miedo ni nada por el estilo…

Crascy:
-… No estoy de acuerdo con eso… Pero has lo que quieras.

Rutanel:
Se ve demasiado tranquila… pero ya me di cuenta porqué; la zorrita que vive en esa casa… no le teme, al contrario, le está llevando… ¿Le está llevando un vaso con agua?

Zafenis:
-Gracias, lo necesitaba… ahí viene ella. Luego la veo señora Jolie.

Jolie:
-Sí, ándate con cuidado Zafenis.

Zafenis:
-Entonces… de nuevo nos vemos Rutanel.

Rutanel:
-¿A ti te vale madres la vida no? Eres patética por venir aquí luego de haber acabado con estos zorros.

Zafenis:
-Ni tanto, solo vine por una razón y es por ti. En serio creíste que con hacer que los zorros me dieran una paliza aprendería una lección… que ingenua eres Rutanel. Pero debo admitir que jamás en esta vida esperaría que por primera vez se atrevieran a hacerme esto. Solo mira mis brazos, mi cara, mis piernas… y si pudiera enseñarte mi torso notarías la horrible cicatriz que tengo en la espalda. Estas marcas han arruinado mi pelaje permanentemente, jamás volverá a crecerme pelo de ahí. Pero tengo un premio de consolación… siempre seré bienvenida aquí en este pueblo.

Rutanel:
-¿Qué truco usaste con ellos?

Zafenis:
-No hay truco, solo… un favor que me deben. Verás, hace años cuando vine aquí Kronetiku me pidió acabar con ellos… pero no lo hice. Créeme, me encanta matar gente… ¿pero por un motivo tan ridículo como sus largas orejas? Solo iba a cortarles las orejas nada más y reportar que los maté, así no debo ensuciarme las manos.

Rutanel:
-¿Pero entonces cómo es que el pueblo está destruido? ¿A ver, explícalo?

Zafenis:
-Me imagino que te habrás encontrado con una secta en otra parte del desierto, pues fueron ellos. Cuando llegué en mi barco, el pueblo estaba siendo asaltado por ellos, buscando personas que sacrificar en sus porquerías. Obviamente no podía dejarlos, es decir, eran rivales de Kronetiku desde hacía mucho, así que la única cosa que me quedó por hacer fue matarlos a todos. No me malinterpretes, no lo hice para salvar a los zorros ni para hacerme la héroe, solo lo hice para acabar con esos idiotas de la secta de Ark’dun. Que sorpresa me llevé cuando los zorros me alabaron como su salvadora, fue… divertido.

Rutanel:
-…

Zafenis:
-Vamos no me pongas esa cara de idiota. Ya que su pueblo estaba devastado me vi por bien servida y se lo reporté a Kronetiku, me ahorre la molestia de siquiera mover un dedo contra los zorros fenec. Me tratan bien y me consideran su amiga… a pesar de saber lo que he hecho en otras partes del mundo. Y ahora vengo de vez en cuando para relajarme un rato, aunque en esta ocasión fue para esperarte a ti.

Rutanel:
-Solo te atienden porque les salvaste la vida, no por gusto, así que mejor lárgate de aquí antes de que te encaje mi espada por el cuello. No deberían de darte ni aire.

Zafenis:
-Mira, vamos al grano. Tú me odias, yo te odio, ¿pero no sería mejor que lo arregláramos de una vez? Una última pelea aquí frente a todos… Una pelea a muerte.

Rutanel:
-Pues al fin, de una vez voy a callarte esa maldita boca… Solo déjame darme una ducha primero, he tenido un día fatal.

Zafenis:
-¿Y crees que yo no? Luego de lo que me hiciste vine aquí casi muerta y me trataron las heridas, fui al castillo y Kronetiku me dio una paliza encima de todo eso. Me dijo solo una cosa y era que te dejara en paz para que vayas a tu islita. ¿Pero sabes qué? No lo vale. Igualmente Kronetiku me matará cuando se entere que no eliminé este sitio además de las otras cosas que hice fuera de sus órdenes… así que mejor te mato para llevarte conmigo al infierno. Vete a tomar tu ducha y ven aquí para lo nuestro.

Rutanel:
-¡Bien, eso haré!

Crascy:
-¿Qué pasó Rutanel? ¿Por qué ella sigue aquí en mi pueblo?

Rutanel:
-Es… una larga historia, pero ahora quiero bañarme. ¿Dónde queda tu casa?

Crascy:
-Es esa del fondo… Ya en serio Rutanel, dime que pasó…

Rutanel:
-Luego Crascy… de hecho ahí va Kronefi a hablarle, a ver si él te puede decir. En serio necesito un baño ahora…

Crascy:
-Bien… puedo esperar… pero no me siento nada cómoda con esa… alimaña aquí.

Rutanel:
Oh si, esto se termina ya. Esta es la casa de la mamá de Crascy… igual de pequeña que la de su hija en la jungla. Tocaré la puerta para ver si hay alguien en casa, espero que Zafenis se quede en donde está y no cause más problemas de los que ya tenemos.

¿?:
-Un momento por favor, estoy algo ocupada.

Rutanel:
-Está bien, no se preocupe señora.

¿?:
-Oh que voz tan bonita tienes. Ya salgo.

Rutanel:
-Mi voz… ¿bonita?

Serena:
-Buenos días, me llamo serena en que… puedo… ¿ayudarte?

Rutanel:
-Por favor, no se asuste… me llamo Rutanel y…

Serena:
-No estoy asustada… Estoy asqueada. ¿Qué es ese horrible olor que sale de tu cuerpo?

Rutanel:
-Le pido una disculpa, es… mejor no quiero hablar de eso, vengo con su hija Crascy, me dijo que…

Serena:
-¿Crascy llegó de visita? Ay mi vida, y no he hecho la comida. Pasa por favor, tú debes ser la muchacha de la que todo mundo habla por aquí. ¿Es cierto que tú y la señorita Zafenis se odian a muerte?

Rutanel:
-…

Serena:
-Oh… lo siento, fue de mala educación preguntar eso.

Rutanel:
-Cómo… puede confiar en ella…

Serena:
-En realidad… no es tanto de confianza, es una simple formalidad. Sabemos de sobra lo que ha hecho en otras partes del mundo e incluso las veces que intentó entrar a la jungla pero… le debemos que nuestra especie no fuera erradicada por completo.

Rutanel:
-¿Y lo de su esposo?

Serena:
-¿Disculpa? Ella no mató a mi esposo… no me digas que Crascy te contó esa mentira.

Rutanel:
-¿Entonces que se supone que pasó?

Serena:
-Quien lo hizo fue un canguro de la secta, pero no Zafenis. Mi hija lo confundió con ella y desde entonces tiene esa idea en su cabeza. Yo lo vi en persona cuando ese canguro mató a mi amado e inmediatamente después llegó Zafenis a matarlo por hacer eso. Crascy solo vio lo segundo por desgracia.

Rutanel:
-Aunque ella logre entender la verdad… dudo que aun así perdone a Zafenis, es decir, ella igualmente venía con malas intenciones en primer lugar.

Serena:
-Tal vez así haya sido, pero las circunstancias eran diferentes. Creo que podemos terminar de charlar, necesitas un baño pero ya.

Rutanel:
-No es que no lo aprecie pero… ¿su baño no está demasiado pequeño para mí?

Serena:
-Tonterías, solo siéntate entonces para que te ayude.

Rutanel:
-Espere… ¿Qué?

Serena:
-No te molestes Rutanel, debe ser difícil para ti medir casi dos metros y no poder alcanzar ciertas partes de tu cuerpo, en especial estas alas… son bonitas pero muy estorbosas.

Rutanel:
Bueno, si ella lo dice… Me siento como una gigante aquí, y un poco incómoda estando desnuda frente a la fenec, pero su corta estatura de verdad ayuda con la limpieza. Tanta arena, agua sucia y en general resequedad se esfuman con una suave esponja y los toques delicados de Serena, como si estuviera bañando a su hija cuando era una niña.

Serena:
-A ver estas alas… son de piel de reptil con escamas lisas, para esto necesitaré tallar con suavidad, ¿podrías moverlas para abajo? No alcanzo…

Rutanel:
-¿Así están mejor?

Serena:
-Perfecto, mucho mejor. De alguna manera sé que eres una chica especial Rutanel, deberías dedicarte a algo que tenga que ver con ser parte dragón.

Rutanel:
-No he pensado en eso… en mi futuro en general quiero decir. Por ahora… este es mi presente, la verdad no sé si alguien más pueda comprenderlo tan bien como yo.

Serena:
-No te desesperes, tal vez ese alguien sea algo más que solo un amigo, piénsalo.

Rutanel:
-¿Ya casi termina señora Serena?

Serena:
-¿Qué si ya casi termino? Ya lo hice, solo déjame echarte un poco de agua para quitarte el jabón y… estas lista. ¿No trajiste ropa?

Rutanel:
-Creo que… la tiene mi amigo Kronefi, pero está ocupado hablando con Zafenis.

Serena:
-Entonces regreso, se la pediré a Crascy ya que está desocupada, no me tardo.

Rutanel:
Genial, ahora estoy desnuda con solo una toalla cubriendo mi cuerpo en casa ajena. Bueno, Zafenis no sabe que Kronefi planea lo de los dragones contra su padre, así que le estará hablando como si aún estuviera de su lado. No puedo perder esta pelea, tiene que ser la mejor pelea que vaya a dar en toda mi vida. Es el único obstáculo que me impide seguir adelante y acabar con Kronetiku, esta maldita cangura albina.

Serena:
-Regresé querida, tienes una ropa muy linda. El verde combina con tu pelaje rojo.

Rutanel:
-Gracias, ¿puede salir un momento? Necesito cambiarme.

Serena:
-Claro, de mientras iré preparando la comida, ¿no puedes pelear con el estómago vacío o sí?

Rutanel:
-No creo que sea nece…

Serena:
-Prepararé filetes de pescado.

Rutanel:
-Quiero 3.

Serena:
-Muy bien, los haré de inmediato.

Rutanel:
De acuerdo, comeré primero ya que Serena se está tomando la molestia de hacer la comida. Pero luego de esto la pelea dará inicio de una vez.

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