domingo, 25 de septiembre de 2016

El viaje de Rutanel - Parte 10



Tarnili:
-Es tan… ¡Genial! Es como si estuviera en el lugar más hermoso de todo el planeta.

Kronefi:
-Estas en toda la razón Tarnili, es mucho mejor que verlo en fotos de libros de historia.

Rutanel:
-¿Pueden esperarme un momento? Ese rayo de luz me dejó ciega…
Ah, mucho mejor, de que me… perdí…

Ellos no mentían, de verdad esta ciudad es impresionante; casi todos los edificios estaban hechos de mármol con incrustaciones y diseños grabados en oro, plata y marfil.
Hasta el mismo suelo estaba hecho de cuarzo blanco.
Detrás de nosotros, un par de guardias vestidos con túnicas doradas cerraron las enormes puertas por las que pasamos. Eran un ratón pequeño y un oso muy amistoso que ni siquiera nos preguntaron quiénes éramos o porqué habíamos llegado hasta la ciudad así sin más.

Tarnili:
-Tengo hambre… busquemos algún lugar para comer.

Kronefi:
-Conociendo esta ciudad, no será nada barato comer aquí.

Rutanel:
-Valdrá la pena intentar. Miren, por ahí parece ser un lugar de comida común. Intentemos ir allí primero.
A pesar de la elegante fachada exterior… por dentro este restaurante se veía como la cocina de mi casa. Mesas de madera, una barra de bebidas y adornos de paisajes.
Nos sentamos en una mesa de la esquina y parte de la clientela se nos quedó viendo... más bien a mí misma.
Cuando el camarero nos tomó la orden, me miró muy… extraño. De repente todas estas personas me están incomodando.
Pero qué más da, al fin pude probar un jugoso filete. Supongo que ser parte dragón me afecta mucho el apetito.

Luego de comer, Tarnili y Kronefi se fueron por separado a ver la ciudad. Yo me dispuse a buscar la biblioteca.
Mientras camino entre todas estas personas bien vestidas… cada vez me doy cuenta de que les parezco demasiado interesante.
Uno de ellos se me acercó para hablar conmigo.

Tipo elegante:
-Disculpe, usted está buscando… ¿algo o a alguien?

Rutanel:
-En realidad buscaba una biblioteca…

Tipo elegante:
-Es dos calles adelante hacia la derecha y hasta el fondo.

Rutanel:
Oh… gracias señor…

Rukan:
-Puede decirme Rukan, fue un gusto conocerla señora…


Rutanel:
-Soy Rutanel, gracias igualmente por la información.
…¿De verdad este tipo me dijo “señora”? No puedo verme tan adulta ahora… ¿O sí?

En fin, al menos ahora sé en dónde está la biblioteca. ¿Debería buscar a Kronefi y Tarnili?
No, creo que no. Puedo buscar a la persona correcta yo sola.
Mientras caminaba varias personas me saludaban. Esto ya me está perturbando un poco.

El edificio de la biblioteca no era muy alto, más bien… bastante largo. Afuera solo había estatuas de personas sosteniendo libros hechas de plata.
Justo antes de entrar a la puerta, una mujer pasó corriendo junto a mí y tropezó con mi cola, tirando todos los libros que llevaba cargando.
-Lo siento mucho, olvidé quitar la cola de la puerta.

¿?:
-No… es mí… mi culpa, no debí… debí correr… lo siento… mucho.

Rutanel:
-No, tranquila. Te ayudaré a recoger tus libros de… ¡¿Dragones?!

¿?:
-… Yo puedo… puedo explicarlo… por favor no le digas a nadie… que yo los estudio y…

Rutanel:
-¿Acaso no me ves? Mira lo que tengo en mi espalda y mis ojos…

¿?:
-…No puede ser… de verdad, eres… tu eres la…

Debes acompañarme a… mi oficina… sígueme por… favor.

Rutanel:
-Está bien… voy contigo.
Sip, esta ciudad ya no me está gustando para nada. Pero hey, al menos encontré a la experta en dragones. Fue más fácil de lo que… pensé y… vaya… este lugar es impresionante.

Cientos… no, miles de estantes con libros acomodados por nombre, fecha, y autor. Desde aquí hasta donde mi vista se pierde y con 3 pisos de alto…
Seguí a la chica hasta una puerta; al abrirla me mostró una habitación espaciosa. Aparentemente es una interna de alguna escuela y vino a estudiar…

Axmili:
-Me llamo… Axmili, disculpa el… el desorden. Por favor toma… toma asiento.

Rutanel:
-Tu… ¿me conoces de alguna manera?

Axmili:
-Si… el doctor… doctor Karim es mi… maestro de… de biología. Él me contó sobre… sobre ti en una carta.

Rutanel:
-Oh, ya veo. Es un doctor… curioso. Y dime, ¿cómo es que sabes tanto de dragones?

Axmili:
-… Estudiar sobre dragones está… está prohibido en mi… escuela. Por eso yo… yo consigo libros por… por ahí.

Rutanel:
-… ¿Te sientes bien? Has estado tartamudeando todo el tiempo que llevo hablando contigo.

Axmili:
-Así… es como yo hablo… normalmente, es un… un problema de nacimiento…

Rutanel:
-Y bueno… ya sabes a que vine, ¿puedes contarme sobre la Isla de la niebla?

Axmili:
-…Lo siento… pero ese libro aun no… no lo encuentro aquí. Pero puedo… puedo ayudarte a buscarlo… Si quieres…

Rutanel:
-Por supuesto que me gustaría, guíame a donde se encuentre.

Axmili:
-Está en… una sección restringida… pero yo tengo... tengo acceso.

Rutanel:
Esta zarigüeya de verdad que me daba risa, pero es una chica buena. Tal vez pueda convencerla de unirse al viaje para que pueda guiarnos una vez lleguemos a las montañas.
Tiene toda la apariencia de una nerd; lentes redondos, uniforme limpio con falda corta de color azul, pelaje color crema con cabello rubio con una cola de caballo…
Me reuniré con Tarnili y Kronefi después, ahora tengo que buscar un libro… entre miles y miles de ellos.

sábado, 24 de septiembre de 2016

El viaje de Rutanel - Parte 9




Tarnili:
-¡Rutanel, acaba con esa cosa antes de que nos coma!

Rutanel:
-¡Estoy en eso!

Tengo que pensar en algo rápido, de lo contrario perderé a mi mejor amiga y si Kronefi muere entonces yo también moriré, pero por la mano de Kronetiku.
Comencé a volar pero era muy difícil por el peso adicional de mi espada, me tomará un momento acostumbrarme a sostenerla mientras me muevo en el aire.

Kronefi:
-¡Rutanel, esquívalo cuando salga de la arena e intenta darle en su boca, ese es su punto débil!

Rutanel:
-¡Lo intentaré!

La criatura estaba debajo de la tierra, provocando mini temblores que tiraban a Tarnili de donde estaba. Kronefi la sostenía constantemente para evitar que cayera a la arena.
En ese momento la lombriz saltó debajo de mí, tratando de comerme. Apenas me rozó un ala cuando cayó junto a mí, enterrándose de nuevo fuera de mi vista.

Pasaron unos agobiantes 5 minutos, flotando en mi lugar sin señales del monstruoso ser. Hasta que otro temblor sacudió la tierra una vez más y la lombriz arremetió contra mí nuevamente; está vez estaba muy alerta y me moví hacia la izquierda fácilmente. Pero no contaba con que hiciera lo mismo.
Me atrapó con su boca y me llevó bajo tierra, sin poder ver ni sentir nada más que su asqueroso aliento.

Intenté sostenerme de lo que sea, con arena entrando directamente en los ojos y saliva de la bestia mojándome por doquier.
Intentaba absorberme con su fétida lengua, pero logré cortarla con mi espada… al menos eso creo, sigo sin poder ver nada.

Oh cielos… finalmente aire fresco. La cosa esta me sacó de nuevo a la superficie, gritando de dolor. Parece ser que tenía razón; logré cortarle la lengua.

Kronefi:
-¡Así se hace Rutanel!

Tarnili:
-…Ay dios mío…

Rutanel:
Tarnili se desmayó, al parecer ella creyó por un instante que la lombriz me había comido. Pobre ardilla, debe de estar pasándola muy mal.

Kronefi:
-¡Está distraído, atácalo ahora que puedes!

Rutanel:
-Muy bien, es ahora o nunca. ¡Allá voy!
Volé directo a la lombriz, la cual se estaba retorciendo y escupiendo por todas partes.
Me detuve solo unos cuantos metros, esperando el momento perfecto.
Finalmente la criatura se calmó un poco, apuntó directo a mí y se lanzó con todo su cuerpo, sacando impulso y levantando una enorme pared de arena.

Cerré mis ojos y volé directo, apuntando mi espada hacia la nube de arena y hacia la criatura.

Kronefi:
-¡Rutanel, por favor responde Rutanel!... ¿Rutanel?

Tarnili:
-Auch… que desmayada me di… ¿ya pasó todo Kronefi?

Rutanel:
-¡Por supuesto que sí!
Estaba volando frente a ellos, llena de baba y sangre de la lombriz gigante. No fue nada fácil, pero logré partirla por la mitad desde su boca; mi pobre espada estaba toda babosa, pero al menos funcionó de maravilla.
Las dos mitades de la lombriz yacían todos hechos pedazos en la arena.

Kronefi:
-Rutanel, de verdad que estás loca. Pero… gracias a eso estamos a salvo.

Tarnili:
-No quiero volver a pasar por esto nunca más… me dio muchísimo miedo.

Rutanel:
-Lo importante es que están a salvo… aunque no puedo decir lo mismo del resto. ¿Qué sucedió mientras estaba dormida?

Kronefi:
-Fueron demasiadas cosas Rutanel: primero una ola gigante nos arrastró hasta la costa donde el barco encalló en la arena, luego un gran temblor nos llevó con todo y barco desierto adentro y lo que fue peor es que mientras la tripulación revisaba los daños, la lombriz atacó y despedazó a todos… excepto por mí y por Tarnili, a quien me llevé fuera del barco. Me sorprendió mucho que no te despertaras con todo el movimiento que ocurrió.

Rutanel:
-Después del sueño de anoche, caí como plomo sobre la cama. Necesitaba dormir bastante bien, eso creo.

Tarnili:
-Perdón si estorbo con su plática pero… ¡¿Alguien quiere decirme cómo es que vamos a llegar a Miriatus ahora!?

Kronefi:
-Yo… no tengo idea. El sol está a la mitad del cielo, así no puedo guiarme del todo.

Tarnili:
-Yo digo que juntemos las provisiones que hay en el barco y nos encaminemos a donde sea. Total, prefiero estar en algún otro lugar que en este desierto polvoriento y con más lombrices gigantes que tal vez aparezcan.

Rutanel:
-Estoy de acuerdo, vamos por nuestras cosas para el viaje.
Juntamos varias cosas para el camino, en su mayoría comida y dinero; Kronefi será quien lo cargue mientras yo me llevo a Tarnili por el aire.
Enterramos los cuerpos de los tripulantes en la arena y dejamos sus pertenencias en el barco derruido. Tal vez así honraremos su memoria para sus familias.
Me cambié de ropa y me di un baño con la poca agua que había en las cubetas del barco, no logré quitarme el mal olor pero al menos no lucía como una carnicera.
Nos dimos cuenta más temprano que tarde que de verdad estábamos perdidos; me estaba cansando por cargar a Tarnili y Kronefi por llevar nuestras cosas.

Kronefi:
-Rutanel… ya casi se nos está terminando el agua. A este paso moriremos por el calor…

Tarnili:
-Él tiene razón Rut, si no salimos vivos de aquí entonces…

Rutanel:
-Cállense los dos… no puedo pensar con esa luz enfrente de mi…
Esperen… ¿luz?

Kronefi:
-Acaso es… ¡No puede ser, un lugar así de reluciente solo puede ser uno en todo el mundo! Hemos llegado a… la ciudad de Miriatus.

Rutanel:
¿Esa era la dichosa ciudad? Me lastima la vista de tanto que brilla bajo el sol… ¿y por qué está en mitad del desierto? Lo que sea, todo lo que más quiero en este momento es un grande, jugoso y suculento pedazo de bistec.

Tarnili:
-Y… ¿a quién buscamos dentro?

Kronefi:
-Buscamos a alguien que conozca sobre dragones, ¿lo olvidaste pequeña ardilla?

Tarnili:
-¿¡A quién le dijiste pequeña!?

Kronefi:
-A ti.

Tarnili:
-Au, está bien.

Rutanel:
-Presiento que nuestra amistad durará muchos años… al menos hasta que nos maten por estar jugando en situaciones de vida o muerte.

Nos encontramos frente a las paredes de la ciudad así que nos detuvimos y tocamos a la enorme puerta hecha de marfil.
Simplemente se abrió sola y un destello de luz horrible me dejó ciega.
¿Porque siempre todo a mí?

El viaje de Rutanel - Parte 8



Rutanel:
Me preparé para el largo viaje llevándome lo que pude; un par de libros que tenía guardados para entretenerme, mi espada larga ahora bien reluciente y filosa gracias a Tarnili y unas 3 o 4 mudas de ropa ligera. Tarnili se ocupó de recoger las provisiones como comida, agua y bocadillos. Finalmente Kronefi será el que maneje el barco, además es el único que puede darle órdenes a la tripulación de Kronetiku.
Antes de salir de mi casa, hablé con mis padres para decirles exactamente a donde iríamos primero.

Señora Bloodcer:
-Por favor Rutanel, se buena y hazte de buenos amigos ¿está bien?

Rutanel:
-Tranquila mamá, lo haré.

Señor Bloodcer:
-Una última cosa hija, toma este collar. ¿Lo recuerdas verdad?

Rutanel:
-Si… el collar que me regalaron en mi quinto cumpleaños, pensé que lo había perdido. La piedra volcánica al frente aún tiene mi nombre inscrito en ella. Realmente los voy a extrañar.

Señora Bloodcer:
-Nosotros igualmente Rutanel. Supongo que finalmente ya eres toda una adulta.

Rutanel:
-…Tengo 25 mamá, desde hace mucho soy adulta.

Señora Bloodcer:
-Para mí siempre serás mi pequeña canguro.

Rutanel:
-No perderé este collar por nada del mundo. Debo irme ahora, me están esperando en el barco para irnos.

Señor Bloodcer:
-Muy bien hija. Recuerda escribirnos sobre los lugares que has visto.

Rutanel:
-Así lo haré, los amo.
Les di un fuerte abrazo y un beso en la mejilla a los dos, despidiéndome mientras caminaba hacia la costa.

El barco estaba preparado con toda la tripulación trabajando al máximo. Tarnili me acompañó a nuestro compartimiento, donde pasaríamos la noche.

Tarnili:
-Estoy tan emocionada por este viaje Rutanel, tanto así que me dan ganas de comer. Volveré en un momento, luego desempacaré mis cosas.

Rutanel:
Ella salió y al fin tuve algo de tiempo libre para acomodarlo todo; de nuevo como en el barco donde Zafenis me llevó, las camas estaban en forma de litera. Aún era medio día, pero no tenía nada mejor que hacer. Tomé un libro y me senté sobre la cama, era uno de mis favoritos: “La luz que esconde Tradel”

Una historia muy bonita entre una nutria llamada Maki y su hermanito Rosú, donde tienen que salir a conocer el mundo, algo así como lo que estoy haciendo en este momento.
El viaje fue mayormente tranquilo; me quedé en cubierta observando el océano y pensando… sobre qué hacer si me llego a encontrar con un dragón. ¿Me hablaría, me ignoraría o… me mataría?

Kronefi:
-Disculpa si interrumpo sus pensamientos un momento Rutanel.

Rutanel:
-Oh no, yo solo estaba… no importa. Esta ciudad de Miriatus…. ¿cómo es por dentro?

Kronefi:
-Es bastante interesante; como solo viven personas de la alta sociedad aquí pues las calles son bastante limpias. Todos son muy amistosos y simpáticos.

Rutanel:
-Suena demasiado bueno para ser cierto.

Kronefi:
-Creer lo que te he dicho depende de ti. Iré a tomarme un descanso en mi habitación, dejé a uno de los miembros de la tripulación a cargo del timón, llegaremos a Miriatus temprano por la mañana.

Rutanel:
Esa noche la pasé junto con Tarnili, jugando a las vencidas. Por supuesto que yo siempre gano, tengo mucha fuerza en los brazos. No, definitivamente no es fuerza de dragón.
Pero al dormir… ahí se presentó el mismo sueño de antes; todo se veía igual excepto por una cosa, ahora escuchaba una voz que me decía: “Solo espera y veras, como todo tu mundo se viene abajo. No hay nada que ver hacia dónde vas, solo desolación y sufrimiento.

Míralos a todos, huyendo del fuego y de la destrucción, pero nadie puede escapar jamás.
Ni siquiera tú, ni tu amiga Tarnili, ni tu… la es… poco tiempo… llevar con… nis…”
En ese momento me levanté de mi cama, sudando de nuevo por esa voz profunda. Jamás la había escuchado antes y… no pude entender eso último que me decía.
Tal vez se trate de una advertencia, o tal vez no.

Tarnili:
-Mmm… Rut, cállate quiero dormir…

Rutanel:
-Perdona, fue solo una pesadilla.
Con esto ya me arruiné otra noche de sueño reparador. Me levanté de la cama y salí a contemplar el cielo estrellado, tratando de sentirme mejor.

Kronefi:
-¿Rutanel, que haces tan tarde fuera de la cama y… en ropa interior? Te dará frío aquí fuera.

Rutanel:
-No puedo dormir, es un sueño que… espera, ¿Qué haces tú aquí despierto?

Kronefi:
-…Yo también tuve un sueño que me despertó de golpe, una voz que me decía…

Rutanel:
-Entonces también lo escuchaste. ¿Qué rayos está pasando ahora?

Kronefi:
-Tal vez alguien sabe sobre lo que pasará en el futuro. Si es así tenemos que encontrar la fuente de donde provenga.

Rutanel:
-… ¿Cuándo podré tener un día normal como los que solía llevar en casa? Mejor me voy a dormir de nuevo.
Y así lo hice; solo regresé, me tapé con la sábana y cerré los ojos. Tuve demasiado por un solo día.

Finalmente pude dormir lo suficiente como para levantarme por la mañana sin preocupaciones en la cabeza. Me vestí y caminé hasta el comedor, muero por un poco de carne.

…Pero nadie vino. Estaba todo vacío como un papel en blanco.
Salí a cubierta y… niebla por doquier. Ni siquiera podía ver el agua, todo estaba silencioso y muy tenebroso…

Hasta que algo golpeó el barco con mucha fuerza, haciendo que me cayera sobre mi trasero. Otro golpe… y otro… Y luego varios gritos comenzaron a resonar entre la niebla.
Intenté mirar una vez más… pero que tonta soy, tengo alas; puedo usarlas para quitar la niebla. Aleteo un poco y… ¡Oh dios mío!

El barco ya estaba sobre tierra firme… en mitad de la tierra más bien, sin agua. Alrededor yacían los cadáveres de la tripulación, esparcidos en la arena y sangrando por heridas horribles que parecían provocadas por un gancho.

Tarnili:
-¡Rutanel, ayúdame!

Rutanel:
¡Tarnili aún estaba con vida! Pude verla sobre una roca, congelada por el pavor que le notaba en su rostro, a su lado estaba Kronefi analizando constantemente el suelo.
La niebla estaba regresando y la luz del sol se puso tenue de nuevo.

Lo que sea que esté atacando a mis amigos… ¡No permitiré que se salga con la suya!
Corrí por mi espada que estaba en la habitación y la blandí. Comencé a volar en dirección a Tarnili, ¡Cuando un enorme gusano me ataca desde el suelo!
Tengo que cortar esta cosa antes de que me coma o estaré en grandes problemas.

El viaje de Rutanel - Parte 7



Rutanel:
Las dos estábamos frente a frente, listas para el entrenamiento. Es bastante claro que Zafenis no se atrevería a lastimarme seriamente, después de todo estoy en una misión oficial de su emperador.

-Adelante, solo terminemos con esto.

Zafenis:
-Como quieras. Ponte a bloquear mis ataques, quiero ver que tan bien lo haces.

Rutanel:
Ella se acercó a mí y me lanzó ataque tras ataque, moviendo su espada que parecía una varita a comparación de la que yo estaba blandiendo. Sus golpes eran rápidos, pero se me hizo muy fácil bloquearlos. Mis brazos se están cansando…

Zafenis:
-Es suficiente. Bloquear es demasiado sencillo para ti, así que pasemos a esquivar.
Te lanzaré varios tajos y tienes que moverte, si es que tu pesado cuerpo puede lograrlo.

Rutanel:
-Por supuesto que puedo hacerlo, solo mírame.
Ella dio rienda suelta a más cortes para que los pudiera flanquear. Su mirada era de mucha determinación, justo igual a como lo imaginaba al oír su nombre.
Pude dar saltos hacia los lados, pero ella solo incrementaba la velocidad. Uno de esos logró darme, cortándome algo el brazo. No me importó del todo, solo me limpie la sangre y continué por unos minutos.

Zafenis:
-Eso será suficiente por ahora. Mmm… hay algo en ti que me intriga… Veamos ahora con un combato directo. Solas tú y yo, ¿qué te parece?

Rutanel:
-Eso me suena a que tenías tiempo de intentarlo. ¿Acaso quieres que sea una batalla en serio?

Zafenis:
-Tal vez… pero no puedo… no ahora…

Rutanel:
Zafenis estaba mirando hacia una ventana y ahí estaba Kronetiku, observándonos muy atentamente. Solo esbozó una sonrisa al verme sostener esta gran espada, mientras que Zafenis comenzó a sudar y envainó su espada.
Creo que no se va a arriesgar a quedar en ridículo frente a él.

Zafenis:
-Creo… que mejor lo dejamos para luego, tengo que irme. Pero sí quiero esa batalla un día de estos, ¿Me escuchaste?

Rutanel:
-Como quieras… ppff… jajajajaja.
No pude resistir a reírme ahí mismo, era tan perfecto que ella se estuviera muriendo de miedo solo por querer lastimarme.
Zafenis se dio media vuelta al escucharme y me saco el dedo medio, largándose muy
molesta.
Hasta Kronefi estaba partiéndose de la risa, lanzando unos constantes “kekekeke” típicos de los murciélagos.

Al menos lo poco que puedo agradecerle es algunas técnicas de espada, pero veo que me las tendré que arreglar yo sola a partir de aquí.
Revisé de nuevo hacia la ventana y Kronetiku no estaba ahí de nuevo. Tal vez vio suficiente por hoy o algo parecido.

Kronefi:
-Jamás había visto algo así en mi vida. Rutanel, creo que es hora de irnos.

Rutanel:
-Estoy de acuerdo, vayamos primero a mi casa. Mis padres deben de saber esto y más mis amigos en el pueblo.

Los dos nos encaminamos en el barco de regreso a casa. Kronefi es el murciélago más amistoso del mundo y me contó cientos de cosas acerca de su vida. Pero las partes más interesantes fueron con su madre. Una mujer caritativa que se preocupaba por los demás.
De nuevo me hace pensar en el porqué del cambio de Kronetiku hacia todo el mundo.
Cuando llegamos a la costa lo primero en lo que pensé es… que estaba viva. Ahora más que nunca tenía ganas por explorar el mundo y descubrir en verdad quien era yo.
Estoy muy segura que varias cosas cambiarán en mi vida.
Llegamos de madrugada, los párpados me pesaban y mis alas estaban todas estiradas, listas para lo que seguía. No pude dormir, no con tantas cosas en mi cabeza. En especial con lo que ocurrió entre Zafenis y yo, eso nadie jamás me lo quitara nunca.
Kronefi me acompañó por el mismo camino que Zafenis me había obligado a seguir aquella otra noche. Llegamos a mi casa y toqué la puerta un par de veces.

Señora Bloodcer:
-Rutanel… ¡Rutanel, eres tú! Querido, ¡ella de verdad regresó!

Señor Bloodcer:
-Rutanel…. me da tanta alegría que estés a salvo con nosotros…

Rutanel:
Papá y mamá comenzaron a llorar mientras los abrazaba, me sentía feliz de haber vuelto a donde pertenezco.
Kronefi y yo les explicamos la situación con todo detalle. Los vi muy preocupados, en especial ahora que yo acababa de regresar. Pero lo que finalmente acabó de convencerlos es que al viajar a la isla de la niebla, la misma donde los dragones habitan, tal vez allí pueda saber todo sobre mí.

Me dormí una vez más en mi reconfortante cama. No quería saber nada más hasta que amaneciera de una buena vez y despertara con la luz del sol dándome en el rostro.
Kronefi durmió en el barco, me sentí mal de que tuviera que regresar todo el camino hasta allá, pero él me dijo que así se sentiría más cómodo.

A la mañana siguiente, desperté con la mayor cantidad de energía que jamás haya sentido. Tomé mi desayuno junto a mis padres y me despedí de ellos, yendo hacia el pueblo.
Por el camino Kronefi se me unió, deseoso de ver mi pueblo.

Kronefi:
-Es un lugar muy pacífico en el que viven, ¿Por qué están apartados de la ciudad?

Rutanel:
-Mis padres querían estar tranquilos más que nada, aunque así pude pasar más tiempo con mi mejor amiga.

Kronefi:
-Oh y ¿de quien se trata si se puede saber?

Rutanel:
En ese momento me di cuenta que ya estábamos en el pueblo, en las afueras más bien.
Tarnili, estaba comprando unas cosas como de costumbre. Al menos hasta que me vio de frente.

Tarnili:
-¡Aaaahhh! ¡Rutanel, eres tú! ¡Ven aquí gran pedazo de compañera!

Rutanel:
-Oye, no tienes por qué abrazarme tan fuerte. Yo también te extrañe pequeña ardilla.

Tarnili:
-Y… ¿quién es este chico que te acompaña? Me resulta familiar…

Kronefi:
-Saludos señorita, mi nombre es…

Rutanel:
Pero antes de que pudiera siquiera presentarse, el resto del pueblo ya estaba sobre nosotros… o más bien sobre mí. Estaban felices por verme en una pieza.
Pues ni modo, pasé toda la tarde hablando con la mayoría de las personas del pueblo, incluso llegando a contarles la vergüenza que le hice pasar a Zafenis. Se rieron muchísimo, creo que les di algo de confianza en contra de los malos ratos que ella les hizo pasar.
Finalmente estaba libre y Tarnili pudo seguir con la plática mientras estábamos sentados en el pasto a las afueras del pueblo.

Tarnili:
-Ahora sí, ¿cómo te llamas?

Kronefi:
-Mi nombre es Kronefi, soy hijo de Kronetiku y es un placer cono…

Tarnili:
-¿¡Que tú eres qué!? Rápido Rutanel, yo lo sostengo y tú lo golpeas.

Rutanel:
-Tarnili, cálmate. Él no es nuestro enemigo, es un amigo. Aunque sea el hijo de la persona más despreciable del mundo no significa que también lo sea.

Tarnili:
-Está bien… lo siento por… ahorcarte.

Kronefi:
-*cof cof* No te preocupes… no es la primera vez que mi reputación familiar me causa problemas. Al menos aquí puedo respirar tranquilo de que no me esté dando órdenes.

Tarnili:
-Así que… me estás diciendo que te irás de nuevo, ¿no es así, verdad?

Rutanel:
-Escuchaste bien Tarnili, pero es por eso que regresé. ¿Quieres acompañarme en esta aventura, tal y como hacíamos de pequeñas usando nuestra imaginación?

Tarnili:
-Rutanel, te seguiré de aquí hasta donde tú quieras. Para eso estamos las amigas ¿no es así?

Rutanel:
-Así me gusta. Kronefi, es hora de seguir adelante. ¿Dónde sugieres que vayamos primero?

Kronefi:
-Si quieres a más personas para que te ayuden, lo mejor es ir a Miriatus. En esta ciudad están los estudiosos del mundo y la biblioteca más grande del mundo. Tal vez alguno de ellos te pueda echar una mano con los peligros de la isla.

Rutanel:
-Perfecto, iremos allí en cuanto podamos, pero antes… Tarnili, ¿Crees que puedas sacarle brillo a esta espada? La necesitaré bien filosa.

Tarnili:
-¡Déjaselo a la mejor herrera del mundo!

Rutanel:
-Del mundo de nuestro pueblo más bien.

Tarnili:
-¡Ahora sí! ¡Ven aquí tu canguro de 2 metros de alto!

Rutanel:
Esto se puso interesante. Ciudad de Miriatus, ¡allá vamos!