Rutanel:
-Escúchame Tarnili, mantente lo más cerca de mí y no sueltes esas bolsas por nada del mundo.
Tarnili:
-Esta bien...
-Escúchame Tarnili, mantente lo más cerca de mí y no sueltes esas bolsas por nada del mundo.
Tarnili:
-Esta bien...
Rutanel:
La pobre de Tarnili estaba muy nerviosa… lo sé por cómo se aferra a mi pelaje. Mis puños están listos para darles su merecido a estos inútiles. 6 tipos; 3 comadrejas, 2 perros y un zorro líder de la banda.
Dos de las comadrejas corrieron hacia nosotras con un par de amenazantes dagas, cometieron un grave error al hacerlo al mismo tiempo. Fácilmente logré agarrarlos de los brazos y los aventé hacia un árbol. Pero entonces uno de los perros me rasguñó desprevenida, eso sí que dolió y mucho.
Tarnili:
¡Rutanel! Oh por dios… ¡Apártense hijos de…!
Rutanel:
Al distraerme con ese perro, recupere un poco la postura, solo para ver a Tarnili golpeando al otro perro con un martillo que ella sacó de una de las bolsas. Eso sí que me dejó boquiabierta. Pero basta de celebraciones, iré tras el zorro este.
???:
-Vamos fenómeno, dame lo mejor que tengas.
Rutanel:
-¡Tú te lo buscaste idiota!
El zorro me rodeaba en círculos, trataba de seguirlo con mi vista pero en serio corría demasiado. Sin darme cuenta me atacó por la espalda, un dolor punzante bajó por mi espalda… creo que me apuñaló.
Caí al suelo, pero es entonces que lo vi quieto. Lo agarre de una pierna y lo hice caer también. En un intento por acabar con él, lo mordí lo más fuerte que pude; que asco, su pelaje estaba todo sucio. Sentí su sangre en mi boca y solo presioné aún más, escuchando sus quejidos.
???:
-¡Hija de…! ¡Suéltame ahora!
Rutanel:
Me lanzó una daga justo a mi mano. Rayos, el dolor me obligó a soltarlo. No pude levantarme del todo; creo que en mi espalda tengo un gran hoyo por donde me está saliendo mucha sangre y mi mano está igual, con una cortada muy profunda.
Tarnili ya había acabado con las comadrejas ella misma y ahuyentado a los perros. El zorro estaba cojeando y trató de huir.
Oh, claro que no lo haría.
Con la poca fuerza que me queda, me lanzo hacia él con mis alas y lo derribo, pero me golpeé la cabeza en el proceso, todo se volvió… oscuro…
Tarnili:
-Rutanel… ¡Rutanel! Vamos, abre los ojos… ¡No me dejes ahora!
Rutanel:
-Nnngg… mi cabeza… mi cuerpo… ¿Qué fue lo que me pasó? ¡Y donde está el zorro!
Tarnili:
-Tranquila, ya se marchó, aunque le rompiste la pierna. Siempre he admirado eso de ti, eres muy valiente… aunque no tengas un buen plan. Ven, déjame ayudarte a levantarte…
Rutanel:
Todo mi cuerpo ardía de dolor, al contemplarme más de cerca veo que ella me vendó mis heridas.
-Pensé que estaba muerta por mi herida en la espalda…
Tarnili:
-Nah, no es nada realmente, solo una cortada profunda, sanará rápido. La que si me preocupó fue tu mano. Por suerte traías esos vendajes que tu mamá te hizo comprar. Solo unos cuantos rollos y como nueva.
Rutanel:
-Gracias Tarnili… espera… dijiste mi ma… ¡Oh no! ¡Mis padres! Necesito… ir con… ellos…
En ese momento caí de nuevo al suelo, por más que quisiera correr para mi casa el dolor no me dejaba.
Tarnili:
-Tranquila amiga mía, ya fui para allá y se encuentran bien. Están preocupados por ti, así que… Ven de nuevo, te llevaré con cuidado.
Rutanel:
No pensé que Tarnili sacara las agallas para enfrentarse a esos tipos. Siempre había tenido que defenderla yo de todo. Veo que me ha regresado el favor. Ahora que la pude ver un poco mejor, se había vendado un brazo. Ninguna de las dos salió ilesa de la pelea.
Al
llegar a casa mis padres me abrazaron y me miraron muy aliviados por haber
regresado a casa. Le dieron las gracias a Tarnili por traerme y por traer las
bolsas con las cosas.
Esa
noche no pude dormir bien. De nuevo aquel sueño con el incendio y la figura
extraña me provocó pánico.
Salí de la cama por un vaso con agua. Mientras lo tomaba, vi algo por la ventana. Al fijarme bien me di cuenta que era… ¡La misma tipa encapuchada que vi en la ciudad!
En pocas palabras… La Albina Sangrienta…
Salí de la cama por un vaso con agua. Mientras lo tomaba, vi algo por la ventana. Al fijarme bien me di cuenta que era… ¡La misma tipa encapuchada que vi en la ciudad!
En pocas palabras… La Albina Sangrienta…
Salí
de la casa en silencio. No se escuchaba algo más que el sonido del viento entre
los árboles, vivir en mitad del bosque lo hace todo más tranquilo.
???:
-Rutanel… así que eras tú la que por tanto tiempo se me ha escapado de las manos…
Rutanel:
-Tu eres… eres la comandante de Kronetiku… ¿a que has venido a mi casa?
???:
-Pues ya lo dije, pero con gusto te lo repetiré; quiero que vengas conmigo… al castillo de mi señor.
Rutanel:
-¡Jamás en la vida! ¡Tendrás que pelear conmigo primero!
???:
-Jajajajajaja, no me hagas reír… ¿Con lo maltratado que está tu cuerpo? Si quieres morir, adelante… pero no, Kronetiku me dio órdenes estrictas de llevarte con vida.
Rutanel:
-Solo quiero ver tu rostro antes de molerte a golpes en este instante…
En ese momento, la mujer se quitó la capucha blanca para revelar… A una canguro que literalmente era albina…
???:
-Mi nombre… solo lo saben los que de verdad se lo merecen… Y tu querida Rutanel… creo que tienes derecho de saberlo solo por ser tan buscada por mi señor.
Soy Zafenis Reptis, la Albina Sangrienta y tu… ¡Vendrás conmigo te guste o no!
Rutanel:
Zafenis… ¿Reptis? Que nombre más extraño… pero no tengo de otra, tengo que pelear con ella si quiero salvarme… es la general del ejército más devastador del mundo, no creo poder… tengo que pensar en algo… o estaré en grandes problemas.
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