sábado, 24 de septiembre de 2016

El viaje de Rutanel - Parte 5

Rutanel:
El sonido de la tripulación me despertó como por las 9 de la mañana, al parecer ya llegamos al puerto. Me estiro un poco y solo suspiro, pensando en que pasará el día de hoy.
Al bajarme de la litera, podía ver a Zafenis aún dormida, incluso hasta roncando… Veo que de verdad solo hace el trabajo sucio cuando debe.

Tome mi ropa y noté que estaba limpia… ¿Acaso alguien a bordo la lavó?
Me tomó un momento, pero ya estaba lista. Al voltear y ver a Zafenis así, tan tranquila… me pregunto si sería buena idea atacarla ahora que está indefensa…

…No es una buena idea. Estoy aun en el barco; lo más probable es que todo el ejército me ataque y más estando cerca del castillo de Kronetiku.
Creo que lo mejor es despertarla solamente, luego me las arreglaré contra ella.

-Oye, despierta. Ya llegamos.

Zafenis:
-Zzzz… ¿Mmm? Vaya… por fin hogar dulce hogar… Me sorprendes Rutanel, estuviste tranquila todo el camino, te daré puntos extra por eso.

Rutanel:
-Como sea, solo vístete para terminar con esto pronto.
Lo primero que noté al salir del camarote fueron estas enormes torres a los lados del puerto. Con esa cantidad de ventanas me imagino que muchos vigías estarán esperando por un intruso.

Había tantos barcos aquí pero… ninguno de ellos acorazado o de batalla. Es bastante extraño.
El lugar se encontraba bastante vacío para ser una fortaleza.

Zafenis:
-Deja de mirar los alrededores, al fin y al cabo solo estarás aquí por un rato. Sígueme y no te atrevas a desviarte del camino. Si lo haces yo lo sabré.

Rutanel:
Caminamos por un rato, en el trayecto apenas si nos encontramos con el ocasional mecánico o ingeniero de armas. El resto estaba solitario.
Finalmente lo podía ver a la distancia… el castillo de Kronetiku. Desde aquí parecen varias columnas de color negro, me pregunto cómo se verá por dentro.

Zafenis:
-¿Ves esas grandiosas puertas allí en el frente? Es la entrada principal, pero no vamos a usarla.

Rutanel:
-¿Ah no?

Zafenis:
-Para nada, siempre me saludan los soldados que parecen no tener fin. Es tan tedioso.
Vamos por aquí, conozco un atajo.

Rutanel:
Entre más tiempo la escucho más me doy cuenta que en el trabajo de verdad es muy buena, pero para todo lo demás es una floja de primera. Nos metimos por un corredizo estrecho en uno de los muros del castillo. Estaba muy oscuro, pero Zafenis apuntaba al frente con su espada y ésta emitía luz propia. Me pregunto qué clase de magia usa ella.

Zafenis:
-Solo unas cuantas esquinas más y llegaremos a…

¿?:
-Otra vez por aquí Zafenis… se nota que ya no sabes por donde evitar a tus camaradas.

Zafenis:
-Oh, que genial, pero si es el hijo de papi… Hazte a un lado Kronefi, como podrás ver, estoy escoltando a la persona que tu padre ha estado buscando.

Kronefi:
-Eso puedo verlo… Me presento formalmente contigo híbrida, mi nombre es Kronefi, soy el príncipe de todo este lugar.

Zafenis:
-¿Y eso importa? Aquí tengo el condenado reporte, si es lo que estás buscando. Solo toma este papel y entrégalo. ¿Ya podemos irnos?

Kronefi:
-Con gusto, me gustaría hablar más tarde contigo híbrida, claro si es que se puede.

Rutanel:
-Mi nombre es Rutanel y… supongo que tal vez…
Así que éste es el hijo del emperador Kronetiku, es un murciélago bastante… apacible. Definitivamente no noté maldad en sus palabras, pero no debo confiarme mucho. Aunque para ser el príncipe viste de una manera… liberal.

Finalmente vi un poco de luz que no fuera por el brillo de la espada de Zafenis. Llegamos a un pasillo por detrás de un cuadro en la pared. Al observar la pintura, vi a Kronetiku y su hijo, junto a una hermosa mujer murciélago. Había algo en esa mirada que…

Zafenis:
-Oye, oye. ¿Qué te dije de distraerte? Si preguntas quien es, su nombre es Liara. Que en paz descanse nuestra reina. Ahora espera aquí; la entrada a la cámara del trono está en esa puerta a la derecha.

Rutanel:
Ella entró y me quedé sola esperando en este pasillo; todo era de color rojo y dorado.
Aprecié el cuadro una vez más. Yo solo me pregunto, ¿qué haría una mujer como ella para fijarse en un tipo tan malvado?

Kronefi:
-Ah, ahí estas Rutanel. Mientras esperas ¿crees que sea posible una conversación entre nosotros?

Rutanel:
-Claro… ¿de que querías hablar?

Kronefi:
-Seré honesto contigo, no me gusta lo que está tramando mi padre. Te diré desde ya que es lo que él quiere: Un huevo de dragón.

Rutanel:
-… ¿Es en serio? ¿Y donde se supone que él espera que yo encuentre algo así?

Kronefi:
-Hay un solo lugar en este mundo donde puedes siquiera encontrar dragones y es la Isla de la Niebla.

Rutanel:
-Ese lugar son solo montañas altas, nadie jamás ha ido por ahí.

Kronefi:
-Hasta ahora. Mi padre quiere que vayas, porque tú eres la única con sangre de dragón en el mundo. Según la leyenda, solo aquel que demuestre ser un dragón o tener alguna conexión con ellos puede subir a la cima de las montañas. Es por eso que mi padre te necesita para esto.

Rutanel:
-¿Y si me declino?

Kronefi:
-Entonces me temo que esta será la última vez que hablemos.
Yo jamás he sido como mi padre, en cuanto yo pase al trono me haré cargo de que nadie más en el mundo sufra lo que mi padre ha hecho a lo largo de estos 25 años.
Tengo una idea pero necesito tu ayuda. ¿Lo harías por mí?

Rutanel:
-Yo… no sé si confiar en ti. Pero… al mismo tiempo, si voy a ese lugar… tal vez pueda encontrar familia… familia dragón que me diga por qué yo nací así.

Kronefi:
-¿Entonces lo harás?

Rutanel:
-Si… supongo que sí.

Kronefi:
-Excelente, en cuanto mi padre te pida hablar contigo ya sabes que hacer. Cuando termines ven a verme y te diré el resto.

Zafenis:
-Listo Rutanel, más te vale que muevas tu enorme trasero aquí, al emperador no le gusta esperar.

Rutanel:
-Ya oí, nos veremos después Kronefi.

Kronefi:
-Aquí estaré. No te preocupes, solo síguele la corriente a mi padre.

Zafenis:
-¿Y ustedes dos de que están hablando?

Kronefi:
-Son asuntos personales Zafenis, te agradecería mucho si no te metieras en lo que no te importa. Digamos que son asuntos oficiales de la realeza.

Zafenis:
-Lo que sea, ¿vas a entrar o no pelirroja?

Rutanel:
-Ya estuvo bueno, ahí voy.
Y con eso, pasé a través de las puertas y las cerraron detrás de mí, dejándome ahí dentro, cara a cara con Kronetiku.

Kronetiku:
-Es un placer conocerte finalmente… Rutanel.

Rutanel:
Bueno, espero que este murciélago no muerda… mucho.

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