sábado, 24 de septiembre de 2016

El viaje de Rutanel - Parte 6



Kronetiku:
-Bueno Rutanel, supongo que ya mi hijo te habrá dicho la razón del por qué te mandé a buscar. Te lo pondré muy sencillo; solo ve a la isla y tráeme ese huevo. Te recompensaré generosamente, a ti y a tu familia claro. Y no me hagas preguntas respecto al por qué lo necesito, los motivos no importan para alguien como tú.

Rutanel:
-¿Es todo lo que debo hacer?

Kronetiku:
-Exactamente, solo viaja a la isla, entra convenciendo a los dragones, robas un huevo de dragón y regresas. Bastante sencillo para alguien como tú.

Rutanel:
-¿Debo de ir sola?

Kronetiku:
-Mi hijo te acompañará, más que nada para vigilarte que no te pases de lista conmigo. Te lo advierto Rutanel, un solo error o triquiñuela y no te mataré a ti, si no a tus padres.

Rutanel:
-Eres un… Aj, ¿al menos puedo llevar a alguien más conmigo?

Kronetiku:
-En efecto, si puedes. Reúne a todos los que quieras, pero que quede claro; si los metes en esto entonces tendrán que darme algo a cambio al final. ¿Tienes una última duda? Porque ésta será la final que te permitiré decirme.

Rutanel:
-… ¿Cuál es la recompensa?

Kronetiku:
-Es una sorpresa que estoy seguro te fascinará. Ahora vete, el tiempo es crucial para esta tarea. Tienes de aquí hasta dentro de un mes.

Rutanel:
-¡¿Un mes?! Pero como espera que yo…

Kronetiku:
-¡Es suficiente!

Rutanel:
El emperador me calló la boca y se levantó, su caminar me hace pensar que me hará algo… Pero no sé qué pueda ser…
Cada vez más cerca, hasta que lo tuve al frente. Teníamos casi la misma estatura, aproximadamente 2 metros de altura.

Kronetiku:
-Con solo recordar tu nombre no basta para mi… ¡Déjame recordar algo más!

Rutanel:
Lo que hizo el murciélago este de verdad dolió y mucho; me encajó sus grandes colmillos en el cuello, tal vez para probar mi sangre. Ni siquiera tuve tiempo de reacción y me quedé congelada mientras lo hacía, el pánico me invadió por completo.

Kronetiku:
-Esto, es horrible. Tienes la sangre igual de fría que un reptil. Al menos ahora tengo algo que recordar mejor si me traicionas. Y esa mordida cicatrizará pronto, no te convertirás en una vampira por ser ya una híbrida, pero si no… Ahora puedes largarte, antes de que vomite con tu presencia.

Rutanel:
-Me iré lo más rápido que pueda… Espero que tenga un buen día… Emperador…
Abrí la puerta, salí y la cerré lo más rápido que pude, llevándome las manos al cuello. Al parecer dejó de salirme sangre, pero los huecos siguen ahí… No quiero que se vea tan mal, solo los tapo con algo de mi pelaje, mi cabello y listo.

Zafenis:
-Así que… Kronetiku te marcó, perfecto. Ahora le diré al tonto del príncipe que te lleve al barco, yo solo quiero darme un buen baño caliente y dormir.

Rutanel:
Pasé el resto del día con este espantoso dolor en las marcas de la mordida, era como si me quemaran con un par de varillas al rojo vivo. Zafenis me llevó hasta un campo de entrenamiento militar, donde varios soldados atacaban maniquíes de madera con sus espadas. Kronefi estaba muy pensativo observándolos en una banca.

Kronefi:
-Ah Rutanel, ¿no sufriste demasiado con mi padre cierto?

Zafenis:
-Como sea, aquí te la dejo. Me largo a mi habitación, de verdad esto es lo más tonto que me ha pedido hacer mi señor en mucho tiempo…

Kronefi:
-Y… ya se fue, tan malhumorada como siempre. Necesita relajarse más tiempo, matar muchas personas es malo para su espíritu.

Rutanel:
-Entonces… ¿Cuál es el plan?

Kronefi:
-Es bastante sencillo, cuando entremos al reino de los dragones, los convenceremos de ayudarnos a derrocar a mi padre, o al menos a hacerle cambiar de actitud. Él jamás se lo esperará.

Rutanel:
-¿Es seguro hablar aquí en campo abierto? Siento que… podría estar escuchando.

Kronefi:
-Descuida, mi padre nunca viene aquí. A él jamás pareció importarle tener una milicia, siempre quería tomar la ventaja por sí mismo. Pero el día que mamá murió, fue cuando él se quebró.

Rutanel:
-Lamento escuchar eso, ¿pero estás seguro de que el plan dará resultado? Después de todo Kronetiku es un mago y sobre todo, un murciélago vampiro. Si los dragones no le habrían espantado hace 25 años, ¿entonces qué te hace pensar que resultará?

Kronefi:
-Bastante sencillo, hace 25 años los dragones ya estaban dentro de la isla, por eso a mi padre se le hizo bastante sencillo dominar con mano de hierro toda esta región sin preocupación alguna. Pero si hacemos que los dragones vengan para acá, tal vez le entre el miedo. Los dragones son criaturas muy poderosas y fuertes Rutanel, incluso se dice que la magia no les afecta en lo absoluto. Desconozco realmente porque mi padre quiere uno en forma de huevo pero… Es lo mejor que tenemos.

Rutanel:
-Aunque los encontremos dudo que salgan de la isla, si no lo hicieron cuando tu padre hizo todo esto, entonces…

Kronefi:
-¿Qué otra opción tenemos? Vamos Rutanel, lo prometiste.

Rutanel:
-Muy bien, pero primero lo primero, ¿Crees que podrías ayudarme a usar una espada? Necesitaré algo con que defenderme además de mis garras y mi propio aliento de fuego.

Kronefi:
-Lo siento pero… no sé cómo usar estas armas.

Zafenis:
-¿Acaso debo hacerlo todo yo?

Rutanel:
Esta canguro siempre sale de la nada, como si de verdad aceptara ayuda de alguien como ella. Solo quiero usar una espada para defenderme, no para matar incesantemente como una maniática.

Zafenis:
-¿Quieres dejar de estar pensando en mariposas y ponerte en guardia? Toma una espada, te enseñaré como se hace.

Rutanel:
…Supongo que no tenía otra opción. Miré las espadas que colgaban de un estante a los lados del campo de entrenamiento, pero me parecían muy pequeñas para mí.

Kronefi:
-Mira Rutanel… por que no tomas… esta espada.

Rutanel:
-Gracias Kronefi, es muy… larga ¿no lo crees?

Zafenis:
-Ja, te queda perfecta. Al menos para alguien tan alta como tú. Ahora sostenla bien y prepárate. Me iré fácil contra ti, pero después de esto quiero que tengamos un duelo.

Rutanel:
La espada me quedaba perfecta, pero igual debía sostenerla con dos manos por la longitud de la misma. Ahora veamos qué es lo que esta Zafenis tiene para mostrarme…

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