Tarnili:
-¡Rutanel, acaba con esa cosa antes de que nos coma!
Rutanel:
-¡Estoy en eso!
Tengo que pensar en algo rápido, de lo contrario perderé a mi mejor amiga y si Kronefi muere entonces yo también moriré, pero por la mano de Kronetiku.
Comencé a volar pero era muy difícil por el peso adicional de mi espada, me tomará un momento acostumbrarme a sostenerla mientras me muevo en el aire.
Kronefi:
-¡Rutanel, esquívalo cuando salga de la arena e intenta darle en su boca, ese es su punto débil!
Rutanel:
-¡Lo intentaré!
La criatura estaba debajo de la tierra, provocando mini temblores que tiraban a Tarnili de donde estaba. Kronefi la sostenía constantemente para evitar que cayera a la arena.
En ese momento la lombriz saltó debajo de mí, tratando de comerme. Apenas me rozó un ala cuando cayó junto a mí, enterrándose de nuevo fuera de mi vista.
Pasaron unos agobiantes 5 minutos, flotando en mi lugar sin señales del monstruoso ser. Hasta que otro temblor sacudió la tierra una vez más y la lombriz arremetió contra mí nuevamente; está vez estaba muy alerta y me moví hacia la izquierda fácilmente. Pero no contaba con que hiciera lo mismo.
Me atrapó con su boca y me llevó bajo tierra, sin poder ver ni sentir nada más que su asqueroso aliento.
Intenté sostenerme de lo que sea, con arena entrando directamente en los ojos y saliva de la bestia mojándome por doquier.
Intentaba absorberme con su fétida lengua, pero logré cortarla con mi espada… al menos eso creo, sigo sin poder ver nada.
Oh cielos… finalmente aire fresco. La cosa esta me sacó de nuevo a la superficie, gritando de dolor. Parece ser que tenía razón; logré cortarle la lengua.
Kronefi:
-¡Así se hace Rutanel!
Tarnili:
-…Ay dios mío…
Rutanel:
Tarnili se desmayó, al parecer ella creyó por un instante que la lombriz me había comido. Pobre ardilla, debe de estar pasándola muy mal.
Kronefi:
-¡Está distraído, atácalo ahora que puedes!
Rutanel:
-Muy bien, es ahora o nunca. ¡Allá voy!
Volé directo a la lombriz, la cual se estaba retorciendo y escupiendo por todas partes.
Me detuve solo unos cuantos metros, esperando el momento perfecto.
Finalmente la criatura se calmó un poco, apuntó directo a mí y se lanzó con todo su cuerpo, sacando impulso y levantando una enorme pared de arena.
Cerré mis ojos y volé directo, apuntando mi espada hacia la nube de arena y hacia la criatura.
Kronefi:
-¡Rutanel, por favor responde Rutanel!... ¿Rutanel?
Tarnili:
-Auch… que desmayada me di… ¿ya pasó todo Kronefi?
Rutanel:
-¡Por supuesto que sí!
Estaba volando frente a ellos, llena de baba y sangre de la lombriz gigante. No fue nada fácil, pero logré partirla por la mitad desde su boca; mi pobre espada estaba toda babosa, pero al menos funcionó de maravilla.
Las dos mitades de la lombriz yacían todos hechos pedazos en la arena.
Kronefi:
-Rutanel, de verdad que estás loca. Pero… gracias a eso estamos a salvo.
Tarnili:
-No quiero volver a pasar por esto nunca más… me dio muchísimo miedo.
Rutanel:
-Lo importante es que están a salvo… aunque no puedo decir lo mismo del resto. ¿Qué sucedió mientras estaba dormida?
Kronefi:
-Fueron demasiadas cosas Rutanel: primero una ola gigante nos arrastró hasta la costa donde el barco encalló en la arena, luego un gran temblor nos llevó con todo y barco desierto adentro y lo que fue peor es que mientras la tripulación revisaba los daños, la lombriz atacó y despedazó a todos… excepto por mí y por Tarnili, a quien me llevé fuera del barco. Me sorprendió mucho que no te despertaras con todo el movimiento que ocurrió.
Rutanel:
-Después del sueño de anoche, caí como plomo sobre la cama. Necesitaba dormir bastante bien, eso creo.
Tarnili:
-Perdón si estorbo con su plática pero… ¡¿Alguien quiere decirme cómo es que vamos a llegar a Miriatus ahora!?
Kronefi:
-Yo… no tengo idea. El sol está a la mitad del cielo, así no puedo guiarme del todo.
Tarnili:
-Yo digo que juntemos las provisiones que hay en el barco y nos encaminemos a donde sea. Total, prefiero estar en algún otro lugar que en este desierto polvoriento y con más lombrices gigantes que tal vez aparezcan.
Rutanel:
-Estoy de acuerdo, vamos por nuestras cosas para el viaje.
Juntamos varias cosas para el camino, en su mayoría comida y dinero; Kronefi será quien lo cargue mientras yo me llevo a Tarnili por el aire.
Enterramos los cuerpos de los tripulantes en la arena y dejamos sus pertenencias en el barco derruido. Tal vez así honraremos su memoria para sus familias.
Me cambié de ropa y me di un baño con la poca agua que había en las cubetas del barco, no logré quitarme el mal olor pero al menos no lucía como una carnicera.
Nos dimos cuenta más temprano que tarde que de verdad estábamos perdidos; me estaba cansando por cargar a Tarnili y Kronefi por llevar nuestras cosas.
Kronefi:
-Rutanel… ya casi se nos está terminando el agua. A este paso moriremos por el calor…
Tarnili:
-Él tiene razón Rut, si no salimos vivos de aquí entonces…
Rutanel:
-Cállense los dos… no puedo pensar con esa luz enfrente de mi…
Esperen… ¿luz?
Kronefi:
-Acaso es… ¡No puede ser, un lugar así de reluciente solo puede ser uno en todo el mundo! Hemos llegado a… la ciudad de Miriatus.
Rutanel:
¿Esa era la dichosa ciudad? Me lastima la vista de tanto que brilla bajo el sol… ¿y por qué está en mitad del desierto? Lo que sea, todo lo que más quiero en este momento es un grande, jugoso y suculento pedazo de bistec.
Tarnili:
-Y… ¿a quién buscamos dentro?
Kronefi:
-Buscamos a alguien que conozca sobre dragones, ¿lo olvidaste pequeña ardilla?
Tarnili:
-¿¡A quién le dijiste pequeña!?
Kronefi:
-A ti.
Tarnili:
-Au, está bien.
Rutanel:
-Presiento que nuestra amistad durará muchos años… al menos hasta que nos maten por estar jugando en situaciones de vida o muerte.
Nos encontramos frente a las paredes de la ciudad así que nos detuvimos y tocamos a la enorme puerta hecha de marfil.
Simplemente se abrió sola y un destello de luz horrible me dejó ciega.
¿Porque siempre todo a mí?
-¡Rutanel, acaba con esa cosa antes de que nos coma!
Rutanel:
-¡Estoy en eso!
Tengo que pensar en algo rápido, de lo contrario perderé a mi mejor amiga y si Kronefi muere entonces yo también moriré, pero por la mano de Kronetiku.
Comencé a volar pero era muy difícil por el peso adicional de mi espada, me tomará un momento acostumbrarme a sostenerla mientras me muevo en el aire.
Kronefi:
-¡Rutanel, esquívalo cuando salga de la arena e intenta darle en su boca, ese es su punto débil!
Rutanel:
-¡Lo intentaré!
La criatura estaba debajo de la tierra, provocando mini temblores que tiraban a Tarnili de donde estaba. Kronefi la sostenía constantemente para evitar que cayera a la arena.
En ese momento la lombriz saltó debajo de mí, tratando de comerme. Apenas me rozó un ala cuando cayó junto a mí, enterrándose de nuevo fuera de mi vista.
Pasaron unos agobiantes 5 minutos, flotando en mi lugar sin señales del monstruoso ser. Hasta que otro temblor sacudió la tierra una vez más y la lombriz arremetió contra mí nuevamente; está vez estaba muy alerta y me moví hacia la izquierda fácilmente. Pero no contaba con que hiciera lo mismo.
Me atrapó con su boca y me llevó bajo tierra, sin poder ver ni sentir nada más que su asqueroso aliento.
Intenté sostenerme de lo que sea, con arena entrando directamente en los ojos y saliva de la bestia mojándome por doquier.
Intentaba absorberme con su fétida lengua, pero logré cortarla con mi espada… al menos eso creo, sigo sin poder ver nada.
Oh cielos… finalmente aire fresco. La cosa esta me sacó de nuevo a la superficie, gritando de dolor. Parece ser que tenía razón; logré cortarle la lengua.
Kronefi:
-¡Así se hace Rutanel!
Tarnili:
-…Ay dios mío…
Rutanel:
Tarnili se desmayó, al parecer ella creyó por un instante que la lombriz me había comido. Pobre ardilla, debe de estar pasándola muy mal.
Kronefi:
-¡Está distraído, atácalo ahora que puedes!
Rutanel:
-Muy bien, es ahora o nunca. ¡Allá voy!
Volé directo a la lombriz, la cual se estaba retorciendo y escupiendo por todas partes.
Me detuve solo unos cuantos metros, esperando el momento perfecto.
Finalmente la criatura se calmó un poco, apuntó directo a mí y se lanzó con todo su cuerpo, sacando impulso y levantando una enorme pared de arena.
Cerré mis ojos y volé directo, apuntando mi espada hacia la nube de arena y hacia la criatura.
Kronefi:
-¡Rutanel, por favor responde Rutanel!... ¿Rutanel?
Tarnili:
-Auch… que desmayada me di… ¿ya pasó todo Kronefi?
Rutanel:
-¡Por supuesto que sí!
Estaba volando frente a ellos, llena de baba y sangre de la lombriz gigante. No fue nada fácil, pero logré partirla por la mitad desde su boca; mi pobre espada estaba toda babosa, pero al menos funcionó de maravilla.
Las dos mitades de la lombriz yacían todos hechos pedazos en la arena.
Kronefi:
-Rutanel, de verdad que estás loca. Pero… gracias a eso estamos a salvo.
Tarnili:
-No quiero volver a pasar por esto nunca más… me dio muchísimo miedo.
Rutanel:
-Lo importante es que están a salvo… aunque no puedo decir lo mismo del resto. ¿Qué sucedió mientras estaba dormida?
Kronefi:
-Fueron demasiadas cosas Rutanel: primero una ola gigante nos arrastró hasta la costa donde el barco encalló en la arena, luego un gran temblor nos llevó con todo y barco desierto adentro y lo que fue peor es que mientras la tripulación revisaba los daños, la lombriz atacó y despedazó a todos… excepto por mí y por Tarnili, a quien me llevé fuera del barco. Me sorprendió mucho que no te despertaras con todo el movimiento que ocurrió.
Rutanel:
-Después del sueño de anoche, caí como plomo sobre la cama. Necesitaba dormir bastante bien, eso creo.
Tarnili:
-Perdón si estorbo con su plática pero… ¡¿Alguien quiere decirme cómo es que vamos a llegar a Miriatus ahora!?
Kronefi:
-Yo… no tengo idea. El sol está a la mitad del cielo, así no puedo guiarme del todo.
Tarnili:
-Yo digo que juntemos las provisiones que hay en el barco y nos encaminemos a donde sea. Total, prefiero estar en algún otro lugar que en este desierto polvoriento y con más lombrices gigantes que tal vez aparezcan.
Rutanel:
-Estoy de acuerdo, vamos por nuestras cosas para el viaje.
Juntamos varias cosas para el camino, en su mayoría comida y dinero; Kronefi será quien lo cargue mientras yo me llevo a Tarnili por el aire.
Enterramos los cuerpos de los tripulantes en la arena y dejamos sus pertenencias en el barco derruido. Tal vez así honraremos su memoria para sus familias.
Me cambié de ropa y me di un baño con la poca agua que había en las cubetas del barco, no logré quitarme el mal olor pero al menos no lucía como una carnicera.
Nos dimos cuenta más temprano que tarde que de verdad estábamos perdidos; me estaba cansando por cargar a Tarnili y Kronefi por llevar nuestras cosas.
Kronefi:
-Rutanel… ya casi se nos está terminando el agua. A este paso moriremos por el calor…
Tarnili:
-Él tiene razón Rut, si no salimos vivos de aquí entonces…
Rutanel:
-Cállense los dos… no puedo pensar con esa luz enfrente de mi…
Esperen… ¿luz?
Kronefi:
-Acaso es… ¡No puede ser, un lugar así de reluciente solo puede ser uno en todo el mundo! Hemos llegado a… la ciudad de Miriatus.
Rutanel:
¿Esa era la dichosa ciudad? Me lastima la vista de tanto que brilla bajo el sol… ¿y por qué está en mitad del desierto? Lo que sea, todo lo que más quiero en este momento es un grande, jugoso y suculento pedazo de bistec.
Tarnili:
-Y… ¿a quién buscamos dentro?
Kronefi:
-Buscamos a alguien que conozca sobre dragones, ¿lo olvidaste pequeña ardilla?
Tarnili:
-¿¡A quién le dijiste pequeña!?
Kronefi:
-A ti.
Tarnili:
-Au, está bien.
Rutanel:
-Presiento que nuestra amistad durará muchos años… al menos hasta que nos maten por estar jugando en situaciones de vida o muerte.
Nos encontramos frente a las paredes de la ciudad así que nos detuvimos y tocamos a la enorme puerta hecha de marfil.
Simplemente se abrió sola y un destello de luz horrible me dejó ciega.
¿Porque siempre todo a mí?
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