lunes, 19 de septiembre de 2016

El viaje de Rutanel - Parte 1

Rutanel:
Veo algo... Fuego por todas partes. Es un bosque, con varias casas de las cuales personas salían gritando, enloquecidas y atemorizadas. Muchas envueltas en llamas, pidiendo agua, auxilio, lo que sea para que su dolor terminara.
Era una escena realmente salvaje, miles de soldados usando algún tipo de magia para incendiar al instante a las personas, nadie se salvaba; ni siquiera los niños o los ancianos.
Todo se movía muy rápidamente, como si me estuvieran sosteniendo y llevándome a un lugar seguro.
A lo lejos, una figura extraña, recogía algo de entre los escombros, parecía un bulto muy raro...
Es ahí cuando me despierto de ese extraño sueño, sudando como siempre. Al menos mi habitación pequeña pero familiar me hace sentir llena de energía para comenzar el día.

???:
-¡Rutanel, el desayuno está listo!

Rutanel:
-¡Ya voy!
El olor de una deliciosa ensalada entraba por la puerta, seguramente mi madre hizo su desayuno especial que tanto le encanta a mi padre.
Me levanté de la cama y... Me dio un calambre en mis alas...
A veces olvido por un momento que soy mitad canguro y mitad dragón, desde que comenzaron a salirme estos pequeños cuernos y alas, además de mis ojos rasgados y garras...

Señora Bloodcer:
-Me gusta cuando podemos desayunar juntos, ¿cierto cariño?

Señor Bloodcer:
-En eso tienes mucha razón, el trabajo siempre me tiene agotado, pero cuando es fin de semana, me gusta pasar el tiempo con mis dos chicas preferidas.

Señora Bloodcer:
-Disculpa Rutanel, ¿serías tan amable de ir al pueblo por unas cosas que necesito para la comida de esta tarde?

Rutanel:
-Claro mamá, solo termino mi desayuno y me pongo en marcha.
Al salir de mi casa, la cual estaba en mitad de un claro del bosque, reviso por última vez los cultivos de la familia: papas, zanahorias, algunos tomates...
Pero lo que mi madre quería eran unas hierbas y varias cosas extras para el huerto.
Al salir por el camino habitual que tomo para llegar al pueblo, escucho una voz que sale de entre los árboles, y sé perfectamente quién es.

???:
-Oye Rut, aquí arriba.

Rutanel:
-Oh, hola Tarnili, ¿qué haces sobre ese árbol ahora?

Tarnili:
-Buscando bellotas, ¿obvio no? Sabes como soy, solo por ser una ardilla. Así que dime, ¿vas al pueblo? Si quieres te puedo acompañar.

Rutanel:
-Como gustes, solo no me hagas bromas, ya sabes cómo me pongo después con esas cosas.

Tarnili:
-Entendido y anotado, igual tengo que ir con el herrero para conseguir un par de placas de acero que usaré en mi siguiente proyecto, será magnífico, eso te lo aseguro.

Rutanel:
-Como digas, siempre es lo mismo y resulta ser una espada defectuosa...

Tarnili:
-¡Oye!

Rutanel:
Y así es como me llevo con mi mejor amiga, una “tierna” ardilla llamada Tarnili, cuyo mayor deseo es convertirse en la forjadora de la espada perfecta... Terminará forjando primero su propia tumba si continúa con sus locos experimentos de acero.
El camino de mi casa hacia el pueblo es de largos pasajes entre un bosque muerto, con árboles petrificados hace ya un tiempo, supuestamente hubo un incendio por aquí, aunque dudo que sea el de mi sueño, después de todo yo solo era una bebé cuando eso pasó.
No se lo he dicho a mis padres, pero escuché que en el pueblo, llegó un médico que tal vez pueda decirme por qué tengo partes de dragón ahora.
Ni siquiera mis padres lo saben. Pero al llegar al pueblo, una conmoción ocurría en medio de la plaza comercial...

Rutanel:
-¿Que estará pasando ahora Tarnili? Jamás había visto tanta actividad en un pueblo tan tranquilo como este...

Tarnili:
-Si te soy sincera, no tengo ni la más mínima idea.

Rutanel:
Casi todos se encontraban afuera de sus humildes hogares, con varias bolsas llenas de lo que parecían monedas. Todos parecían consternados y aterrados por algo...
...Y ya sé que es: docenas de soldados estaban gritándoles a los pobres habitantes, cosas como “¡Mas les vale que entreguen la cantidad correcta, no querrán que nuestro general se enfade!” o también “Vamos, no tenemos todo el día, ¡vacíen esas bolsas en este instante!
Tarnili y yo nos quedamos justo en la entrada del pueblo, escondidas detrás de un árbol y observando este horrible panorama.

Tarnili:
-Oye Rut, creo que mejor volvemos otro día...

Rutanel:
-Espera, ¿que se supone que pasa aquí? Cada vez que vengo al pueblo es muy pacífico y amigable pero ahora... ¿Por qué estos soldados salieron de la nada?

Tarnili:
-Oh, olvidaba que no lo sabías... Los soldados del emperador Kronetiku vienen de vez en cuando a “cobrar impuestos” aunque es bastante obvio que solo quieren saquear todo lo que encuentren... Como los detesto. Pero... ahora llegaron más temprano de lo habitual, me pregunto por qué...

Rutanel:
Justo en el momento que Tarnili terminó de decirme sobre los soldados, una figura envuelta en una larga capa blanca salió de entre los soldados, parecía llevar una funda con una espada bastante larga, pero moderada para ser usada con una sola mano.

???:
-Mmm... Veo que no está por aquí... ¡De acuerdo muchachos, al siguiente pueblo! La persona que busca Kronetiku no se encuentra aquí. Gracias a todos por su cooperación, tal vez regrese... Este pueblo me pareció, interesante.

Tarnili:
-Esa voz... ¡Rayos Rut! Esa persona es la general del ejército de Kronetiku.

Rutanel:
-¿Y cómo se llama?

Tarnili:
-Nadie lo sabe, pero le dicen la “Albina Sangrienta”. Ella ha logrado que Kronetiku sea lo que es ahora, nuestro pernicioso emperador... Las cosas que ha hecho son atrocidades que nadie quiere recordar o mencionar siquiera, tan solo de pensar en esas historias hace que mi cola se mueva por si sola...

Rutanel:
Esta “Albina Sangrienta” suena como lo peor que Kronetiku puede tener para asegurar su poder. No le puedo ver el rostro, esa capa que trae y el montón de soldados alrededor de ella me hace imposible saber de qué especie es...
Sin más contratiempos, los soldados, liderados por su general, partieron hacia su próximo pueblo que seguramente caerá víctima de ellos, dejando tras de sí, a las personas casi llorando en el suelo, tal vez les llevaron posesiones muy importantes para ellos...
Salimos de nuestro escondite y como de costumbre, saludo a todas las personas que me conocen, aunque no estuvieran muy animadas por lo sucedido. Tarnili se despidió de mí y yo fui directamente a ver al nuevo residente del pueblo, el cual se instaló en el centro.
Un tal doctor Karim, experto en biología, estoy casi segura que él podría decirme por qué soy parte dragón...

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