sábado, 24 de septiembre de 2016

El viaje de Rutanel - Parte 8



Rutanel:
Me preparé para el largo viaje llevándome lo que pude; un par de libros que tenía guardados para entretenerme, mi espada larga ahora bien reluciente y filosa gracias a Tarnili y unas 3 o 4 mudas de ropa ligera. Tarnili se ocupó de recoger las provisiones como comida, agua y bocadillos. Finalmente Kronefi será el que maneje el barco, además es el único que puede darle órdenes a la tripulación de Kronetiku.
Antes de salir de mi casa, hablé con mis padres para decirles exactamente a donde iríamos primero.

Señora Bloodcer:
-Por favor Rutanel, se buena y hazte de buenos amigos ¿está bien?

Rutanel:
-Tranquila mamá, lo haré.

Señor Bloodcer:
-Una última cosa hija, toma este collar. ¿Lo recuerdas verdad?

Rutanel:
-Si… el collar que me regalaron en mi quinto cumpleaños, pensé que lo había perdido. La piedra volcánica al frente aún tiene mi nombre inscrito en ella. Realmente los voy a extrañar.

Señora Bloodcer:
-Nosotros igualmente Rutanel. Supongo que finalmente ya eres toda una adulta.

Rutanel:
-…Tengo 25 mamá, desde hace mucho soy adulta.

Señora Bloodcer:
-Para mí siempre serás mi pequeña canguro.

Rutanel:
-No perderé este collar por nada del mundo. Debo irme ahora, me están esperando en el barco para irnos.

Señor Bloodcer:
-Muy bien hija. Recuerda escribirnos sobre los lugares que has visto.

Rutanel:
-Así lo haré, los amo.
Les di un fuerte abrazo y un beso en la mejilla a los dos, despidiéndome mientras caminaba hacia la costa.

El barco estaba preparado con toda la tripulación trabajando al máximo. Tarnili me acompañó a nuestro compartimiento, donde pasaríamos la noche.

Tarnili:
-Estoy tan emocionada por este viaje Rutanel, tanto así que me dan ganas de comer. Volveré en un momento, luego desempacaré mis cosas.

Rutanel:
Ella salió y al fin tuve algo de tiempo libre para acomodarlo todo; de nuevo como en el barco donde Zafenis me llevó, las camas estaban en forma de litera. Aún era medio día, pero no tenía nada mejor que hacer. Tomé un libro y me senté sobre la cama, era uno de mis favoritos: “La luz que esconde Tradel”

Una historia muy bonita entre una nutria llamada Maki y su hermanito Rosú, donde tienen que salir a conocer el mundo, algo así como lo que estoy haciendo en este momento.
El viaje fue mayormente tranquilo; me quedé en cubierta observando el océano y pensando… sobre qué hacer si me llego a encontrar con un dragón. ¿Me hablaría, me ignoraría o… me mataría?

Kronefi:
-Disculpa si interrumpo sus pensamientos un momento Rutanel.

Rutanel:
-Oh no, yo solo estaba… no importa. Esta ciudad de Miriatus…. ¿cómo es por dentro?

Kronefi:
-Es bastante interesante; como solo viven personas de la alta sociedad aquí pues las calles son bastante limpias. Todos son muy amistosos y simpáticos.

Rutanel:
-Suena demasiado bueno para ser cierto.

Kronefi:
-Creer lo que te he dicho depende de ti. Iré a tomarme un descanso en mi habitación, dejé a uno de los miembros de la tripulación a cargo del timón, llegaremos a Miriatus temprano por la mañana.

Rutanel:
Esa noche la pasé junto con Tarnili, jugando a las vencidas. Por supuesto que yo siempre gano, tengo mucha fuerza en los brazos. No, definitivamente no es fuerza de dragón.
Pero al dormir… ahí se presentó el mismo sueño de antes; todo se veía igual excepto por una cosa, ahora escuchaba una voz que me decía: “Solo espera y veras, como todo tu mundo se viene abajo. No hay nada que ver hacia dónde vas, solo desolación y sufrimiento.

Míralos a todos, huyendo del fuego y de la destrucción, pero nadie puede escapar jamás.
Ni siquiera tú, ni tu amiga Tarnili, ni tu… la es… poco tiempo… llevar con… nis…”
En ese momento me levanté de mi cama, sudando de nuevo por esa voz profunda. Jamás la había escuchado antes y… no pude entender eso último que me decía.
Tal vez se trate de una advertencia, o tal vez no.

Tarnili:
-Mmm… Rut, cállate quiero dormir…

Rutanel:
-Perdona, fue solo una pesadilla.
Con esto ya me arruiné otra noche de sueño reparador. Me levanté de la cama y salí a contemplar el cielo estrellado, tratando de sentirme mejor.

Kronefi:
-¿Rutanel, que haces tan tarde fuera de la cama y… en ropa interior? Te dará frío aquí fuera.

Rutanel:
-No puedo dormir, es un sueño que… espera, ¿Qué haces tú aquí despierto?

Kronefi:
-…Yo también tuve un sueño que me despertó de golpe, una voz que me decía…

Rutanel:
-Entonces también lo escuchaste. ¿Qué rayos está pasando ahora?

Kronefi:
-Tal vez alguien sabe sobre lo que pasará en el futuro. Si es así tenemos que encontrar la fuente de donde provenga.

Rutanel:
-… ¿Cuándo podré tener un día normal como los que solía llevar en casa? Mejor me voy a dormir de nuevo.
Y así lo hice; solo regresé, me tapé con la sábana y cerré los ojos. Tuve demasiado por un solo día.

Finalmente pude dormir lo suficiente como para levantarme por la mañana sin preocupaciones en la cabeza. Me vestí y caminé hasta el comedor, muero por un poco de carne.

…Pero nadie vino. Estaba todo vacío como un papel en blanco.
Salí a cubierta y… niebla por doquier. Ni siquiera podía ver el agua, todo estaba silencioso y muy tenebroso…

Hasta que algo golpeó el barco con mucha fuerza, haciendo que me cayera sobre mi trasero. Otro golpe… y otro… Y luego varios gritos comenzaron a resonar entre la niebla.
Intenté mirar una vez más… pero que tonta soy, tengo alas; puedo usarlas para quitar la niebla. Aleteo un poco y… ¡Oh dios mío!

El barco ya estaba sobre tierra firme… en mitad de la tierra más bien, sin agua. Alrededor yacían los cadáveres de la tripulación, esparcidos en la arena y sangrando por heridas horribles que parecían provocadas por un gancho.

Tarnili:
-¡Rutanel, ayúdame!

Rutanel:
¡Tarnili aún estaba con vida! Pude verla sobre una roca, congelada por el pavor que le notaba en su rostro, a su lado estaba Kronefi analizando constantemente el suelo.
La niebla estaba regresando y la luz del sol se puso tenue de nuevo.

Lo que sea que esté atacando a mis amigos… ¡No permitiré que se salga con la suya!
Corrí por mi espada que estaba en la habitación y la blandí. Comencé a volar en dirección a Tarnili, ¡Cuando un enorme gusano me ataca desde el suelo!
Tengo que cortar esta cosa antes de que me coma o estaré en grandes problemas.

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