lunes, 3 de julio de 2017

El viaje de Rutanel - Parte 56



Ral:
-Ahora tengan mucho cuidado de no separarse, el bosque es un lugar tan amplio que pueden caminar en círculos por días antes de encontrar la salida o alguna señal de vida que no sean árboles o las criaturas que lo habitan.

Axmili:
-¿Podría relatarnos un poco acerca de la historia de este bosque a la vez que nosotros lo traspasamos hasta Ciudad Raíz?

Ral:
-Estaré complacido de contarles la historia de este reino. Mucho antes de que la guerra comenzara, incluso antes de que se formaran los reinos, aquellos dragones que nacieron con el don de darle vida a la tierra mediante un aliento verde y fresco tuvieron la necesidad de conectarse más con su ambiente, ayudar a la naturaleza más que a los de su propia especie. Los demás reinos se fundaron en tierras parecidas, grandes planicies con climas aptos para su supervivencia pero los dragones con aliento de planta fueron diferentes. En lugar de construir sus pueblos y su enorme ciudad capital a la intemperie, crearon este magnífico bosque para protegerse de los intrusos y albergar todo tipo de vida en ella. Antes de la guerra era bastante común pedirle ayuda a un guía como yo para atravesar el bosque y conocer a los dragones más pacíficos de todos. En lo que va de la guerra, ninguno de ellos se ha levantado en armas, confían plenamente en la formación laberíntica de su bosque para confundir a los invasores y vaya que les ha funcionado. Escuché que todo un escuadrón de dragones de hielo se perdió dentro del bosque y jamás regresaron con vida de allí.

Axmili:
-¿Pero el bosque no sería susceptible ante el hielo o el fuego los cuales están en sus fronteras naturales?

Ral:
-Claro que no, el bosque tiene todo tipo de protecciones mágicas que solo los dragones que lo habitan conocen su funcionamiento y debilidades, tendrías que ser muy temerario si intentas atacar estos árboles con magia. Pueden repeler cualquier ataque y expulsar a los invasores. No nos están atacando a nosotros porque somos viajeros, el bosque sabe diferenciar entre una amenaza y un amigo.

Zafenis:
-Pues entonces es un bosque muy listo, pero lo que quiero saber es que clase de criaturas la habitan… ¿Nos estarán vigilando como guardias desde las hojas?

Ral:
-Son criaturas muy tímidas, difícilmente se dejan revelar ante los extraños. Ni siquiera los mimos dragones del bosque los ven muy a menudo.

Renzsal:
-¿Podemos detenernos un momento?, ya no puedo caminar más…

Rutanel:
-¿Se encuentra bien?

Renzsal:
-No, creo que simplemente ya no puedo seguir… Mis piernas me están quemando…

Mirmiku:
-Suba a mi lomo, lo llevaré el resto del viaje.

Renzsal:
-Te lo agradezco Mirmiku, no sé porque me está pasando esto ahora.

Rutanel:
“Escuchando la historia de este reino todavía me hace preguntar quién sería capaz de hacer que unos dragones tan calmados como estos atacasen el segundo reino más pacífico de la isla. Espero que el rey Silvano pueda solucionar este problema, tiene que ayudarnos ahora más que nunca, incluso si su mejor amigo este en los últimos momentos de su vida.”

Ral:
-Se puede sentir la suave brisa del viento entre las hojas, es lo único que me da tranquilidad al viajar entre el bosque. Dentro de un momento llegaremos a nuestra primera parada, es un pequeño pueblo cerca de un lago de agua manantial.

Tarnili:
-Agua manantial, al fin algo refrescante que poder tomar… Un momento, ¿los dragones que viven ahí ni nos van a atacar o sí?

Ral:
-Ninguno de ellos desea la guerra, no les harán daño porque si nos ven, sabrán que llegaron con la ayuda de un guía. Ningún ser maligno encontraría pueblo alguno si solo busca destrucción y sin alguien que los ayude, es más, ahí está el pueblo, me adelantaré y les avisaré a los dragones que he traído visitantes, ya me conocen por aquí.

Rutanel:
“Que pueblo más curioso, aun con todos los árboles de tamaño colosal que hay aquí las casas de estos dragones se ven como si fueran parte del bosque, altas y de color verde y al parecer hechas con la madera de los alrededores, creo que las casas son como plantas gigantes porque juraría que les crecen ramas de algunas partes. Son unos dragones muy simpáticos, casi todos de color verde oscuro, justo como mi blusa.”

Ral:
-Todo está listo, pueden venir conmigo a esa casa que tienen al frente. Solo no pregunten por cualquier cosa que tenga que ver con la guerra, ellos detestan ese tema.

Zafenis:
-¿En serio?, pues van a tener que aceptar que la guerra existe tarde o temprano, no pueden estar todo el día pensando que su bosquecito los protegerá como un muro impenetrable.

Tarnili:
-Zafenis, por favor no digas esas cosas en voz alta. Tenemos que ser amables con ellos así que compórtate.

Zafenis:
-Solo lo haré porque tú me lo pides, jamás te haría enojar mi ardilla.

Tarnili:
-Siempre dices eso y haces lo que quieres, por eso te amo cangura rebelde.

¿?:
-Muy buenos días tengan jóvenes viajeros, ¿Qué los trae a nuestro amado reino?

Mirmiku:
-Vamos de paso hacia Ciudad Raíz, tenemos que hablar con el rey Silvano lo antes posible, solo les pedimos descansar por un momento y continuaremos nuestro camino.

¿?:
-¿El rey Silvano?, pero… ¿No saben las noticias?

Mirmiku:
-Noticias sobre…

¿?:
-El rey Silvano sufrió un ataque a su castillo, un grupo de dragones con aliento eléctrico atacaron a Ciudad Raíz, es la primera vez que logran hacer semejante cosa…

Rutanel:
-Oh no, amigos eso no es nada bueno, debe ser la misma persona que mandó los dragones del bosque a atacar Ciudad Relámpago.

¿?:
-¿Qué?, nosotros no atacaríamos a otro reino… Odiamos la guerra.

Rutanel:
-Pues alguien contrató dragones de aquí y ahora tenemos dos problemas muy serios aquí. No tenemos tiempo para descansar, tenemos que partir de inmediato.

Mirmiku:
-Tenemos un problema Rutanel, creo que Renzsal todavía se siente mal.

Renzsal:
-Es cierto… Ya no siento las piernas y estoy asustado…

¿?:
-Podemos llevar a su amigo al agua de manantial e intentar curarlo, pero deben quedarse aquí mientras lo ayudamos.

Rutanel:
“Dragones de bosque atacando a los de rayo y viceversa, estamos ante una mente maestra, eso es seguro. No tenemos elección, espero que Renzsal no tenga nada grave, a su edad no debería de extrañarle estas cosas.”

Crascy:
-Rutanel, ¿Qué hacemos mientras esperamos?

Rutanel:
-Por primera vez en mucho tiempo no tengo idea, mejor vamos a dar un paseo por el pueblo. ¿Alguien más viene conmigo?

Tarnili:
-Nah, así estamos bien. Además tengo que vigilar a esta cangura de que no haga nada malo.

Zafenis:
-No necesito que me estén cuidando, me sentaré y esperaré a que podamos seguir así que vayan. Aquí estaremos los demás.

Rutanel:
-¿Vienes Kronefi?

Kronefi:
-Supongo que sí, necesito despejar mi mente. He tenido muchos presentimientos en las últimas horas y me están provocando una horrible jaqueca.

Rutanel:
“Qué curioso, nunca había tenido tiempo a solas con Crascy y Kronefi al mismo tiempo. Me pregunto qué es lo que ellos piensan el uno del otro. Después de todo a esta pequeña fenec le llegó a gustar el murciélago pero ni modo, su corazón ya está con Axmili. Todo lo que sé es que este pueblo es muy tranquilo, es cierto que la brisa del viento se siente muy bien sobre todo entre mis alas.”

Crascy:
-¿Podemos ir a ver el lago de agua manantial?

Rutanel:
-Seguro, vamos a ver qué tal está el agua… ¿A dónde vas Kronefi?

Kronefi:
-Lo siento, creo que necesito estar un momento a solas. Vayan ustedes, me daré una vuelta por el pueblo y le haré plática a algún dragón que vea.

Crascy:
-Es idea mía o él está actuando muy extraño…

Rutanel:
-No eres la única que piensa lo mismo Crascy, tendré que hablar con él más tarde. Pero ahora vamos a ver el agua, me pregunto si los dragones de por aquí la usan para ducharse.

Crascy:
-Qué asco Rutanel, ¿te imaginas tener que bañarte con el agua que al mismo tiempo usas para beber?

Rutanel:
-Buen punto, creo que no debí decir eso… Y hablando de agua, ya me dio sed… ¿No tendrán jugo de hongos por aquí?

Crascy:
-De nuevo con tus gustos extraños, ¿Dónde está Tarnili cuando la necesitas?

Rutanel:
“Esa gran masa de agua que veo a lo lejos debe ser el lago, para estar rodeado de árboles que tapan la luz del sol se ve bastante limpio y sin hojas sobre la superficie, hasta puedo ver a Renzsal en la orilla con unos 3 dragones que le están aplicando algo de agua sobre las piernas.”

Crascy:
-Tengo miedo de que algo malo le pase al señor Renzsal, todavía tiene mucho que dar de sí mismo…

Rutanel:
-Yo tampoco quiero que nada malo le pase, a ninguno de ustedes. Son todos los amigos verdaderos que tengo en este mundo. No sabría qué hacer si llego a perderlos.

Crascy:
-Pero Rutanel, tú vas a volverte dragona, Mirmiku debe tener siglos de vida pero nosotros no llegaremos tan lejos…

Rutanel:
-Ni siquiera me lo recuerdes, me aterra ver como todos ustedes se van de mi vida mientras yo sigo aquí con vida, ojalá no tuviera que vivir tantos años.

Crascy:
-Quien sabe, tal vez en el futuro ayudes a otras personas tal como nos estas ayudando a todos nosotros.

Rutanel:
-Gracias Crascy, viniendo de ti eso suena muy lindo.

Kronefi:
-Rutanel, ya volví. Disculpa si me ausenté pero es que…

Rutanel:
-Oh no, no quiero que te excuses por irte ahora mismo. Solo quiero saber qué es lo que te sucede Kronefi, te has distanciado mucho de todos excepto de Axmili y ella no me ha dicho que tienes. Quiero escucharlo con tus propias palabras.

Kronefi:
-Bueno, hay dos motivos por los que me he sentido alejado de todos ustedes. El motivo malo es… Que puedo escucharlo en mi cabeza Rutanel, me refiero a mi padre. No sé cómo lo ha logrado pero se la pasa hablándome en mi cabeza y diciendo cosas horribles. No sé cómo hacer que se largue de mi cabeza, me vuelve loco y trato de ocultarlo para no preocuparlos a todos.

Rutanel:
-¿Entonces Kronetiku sabe en donde estamos, puede rastrearte?

Kronefi:
-No lo sé, pero me tiene harto. No puedo quitármelo de la cabeza y siempre me dice lo mismo. Que le hará daño a Axmili y eso me tiene aterrado, por eso es la única a la que se lo he dicho, no quería que algo malo le pasara.

Rutanel:
-Lamento escuchar eso Kronefi, tendré que buscar alguna manera de protegerte de esos pensamientos que Kronetiku te lanza hacia tu mente.

Kronefi:
-Pero el otro motivo, el bueno que a su vez me ayudó un poco a sobrellevar esto… No se lo vayas a decir a los demás, es un secreto entre yo y Axmili.

Rutanel:
-Bien, juro que no le diré a nadie pero vamos, escúpelo de una vez.

Kronefi:
-Bien, aquí voy… Axmili… Está embarazada.

Crascy:
-¡Eeeeeeeeeeeee, vas a ser papá!

Rutanel:
-¡Crascy, baja la voz!, dios mío Kronefi… Desde hace cuando…

Kronefi:
-Lo sabemos desde hace un par de días y creemos que será una niña. Rutanel, me siento tan… Vaya es que, no pensé que así se sintiera el saber que seré padre.

Rutanel:
-Kronefi, muchas felicidades, estoy segura que tú y Axmili podrán tener una vida tranquila con su hija. Tienen mi palabra.

Kronefi:
-Ojalá sea así Rutanel, si mi padre nos está escuchando en este momento entonces que sepa que si le hace daño a mi amada Axmili también le hará daño a su nieta y no creo que él desee eso.

Rutanel:
-Así se habla amigo, cuando sea el momento de que llegue su bebé, yo estaré allí para ayudarlos en lo que necesiten… Casi siento que sé sobre cuidar bebés con solo recordar a mi madre…

Kronefi:
-Oh tal vez será porque… tal vez tú lo seas algún día.

Rutanel:
-Me parece que es demasiado pronto para que Mirmiku y yo tengamos hijos, ¿no te parece?

Kronefi:
-De hecho Rutanel… Creo que debes saber que tú estás…

Mirmiku:
-Rutanel… Tenemos un grave problema… Renzsal… de verdad no puede sentir sus piernas… Ya no puede… De un momento a otro solo dejaron de funcionarle… Permanentemente.

Rutanel:
-Ay no… Tengo que ir a hablar con él, luego seguimos hablando Kronefi. Dile a Axmili que muchas felicidades por el acontecimiento.

Mirmiku:
-Así que al final le dijiste sobre lo tuyo.

Kronefi:
-Así es… Pero ella también tiene que saber sobre lo de ustedes.

Mirmiku:
-Lo sé… Pero tengo miedo, por primera vez en años tengo demasiado miedo…

Kronefi:
-Solo díselo, tarde o temprano sabrá el porqué de sus gustos raros y su cuerpo cambiado, si de verdad te ama entonces querrá tenerlo casi tanto como Axmili y yo deseamos a nuestra hija.

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