Tarfoxi:
“Esto se siente muy mal, tal vez tengamos la espada pero la manera en la que
nos tenemos que ir así de la isla no es la más apropiada. Quisiera saber
realmente porque la desaparición de su hermana tiene tan molesta a Rutanel,
pero ya nada se puede hacer por ahora. Tenemos la espada, tenemos el transporte
y tenemos nuestro destino… Solo espero que a Rekusky no le afecte mucho lo que
pasó”
Rekusky: “Espero que esa Masika sepa qué hacer con esta espada, por ahora solo el niño puede levantarla, ¿Qué posibilidades hay de que alguien de la ciudad esa sepa cómo usarla correctamente?, si la hermana de Rutanel estuviese con vida entonces ella debería encargarse de todo. Como sea, una promesa es una promesa.”
Dragfur: -Entonces… ¿Ustedes cómo se llaman?, hace tiempo que no veo caras nuevas por aquí que no sean dragones.
Rekusky: -No sé si deba decirte nuestros nombres pero lo haré igualmente ya que no pareces igual de molesto que tu mamá.
Dragfur: -De verdad que la tienen que disculpar, luego de todo lo que ha pasado en su vida ella simplemente dejó de ser la misma de siempre… Por doscientos años…
Rekusky: -Al decirme eso sé que puedo confiar en ti, mi nombre es Rekusky, él es mi hermano Treluski y ellos son mis amigos, Tarfoxi, Clattiger, Zofanther, Fingo, Navita y Snowpuf.
Dragfur: -Es bueno conocerlos a todos ustedes chicos, me recuerdan a mis antiguos amigos hace mucho tiempo, deben ser un grupo muy unido para haber llegado hasta aquí.
Rekusky: -En realidad si, lo somos. Solo tenemos que entregar un objeto para ayudar a una ciudad y podremos seguir adelante hacia el Valle de Cristal.
Dragfur: -¡El Valle de Cristal!, ese lugar es una sentencia de muerte segura, ¿no saben que de ahí salen los Oscuros Salvajes que han intentado invadir la isla?
Tarfoxi: -No solo la isla, el resto del mundo también ha sufrido por ellos y por eso vamos a detener al causante de todo este desastre, uno que se hace llamar Agdranu.
Dragfur: -Ese nombre me es familiar… Creo que mamá una vez me contó sobre ese tipo, cuando Kronetiku aun buscaba mi corazón para hacerse más fuerte.
Snowpuf: -Esperar… ¿Tú decirnos que Agdranu ser más viejo de lo que nosotros pensar?
Dragfur: -Pero claro, existía cuando yo apenas era un pequeño dragoncito muy pequeño, hasta donde sé fue encerrado por Kronetiku cuando se reveló ante él pensando que tenía el poder de derrotar a su creador, pero se equivocó y ahora yace en las entrañas del volcán congelado del Valle de Cristal.
Rekusky: -Entonces por más de doscientos años ha esperado hasta atacar… Tal vez ya recuperó su fuerza por completo.
Clattiger: -No tenemos elección amigos, será mejor que nos demos prisa para patearle el trasero.
Zofanther: -No clames victoria tan pronto mi Clatti, miren allá abajo…
Rekusky: “Que es eso… Parecen un montón de Oscuros Salvajes caminando hacia… ¡La ciudad de Amat!”
Snowpuf: -¡Dirigirse hacia ciudad, tener que llegar pronto!
Dragfur: -No se me alteren muchachos, es imposible que lleguen antes que yo, después de todo soy un dragón. Lo que no entiendo todavía es como pueden caminar por horas sin cansarse, debe ser algo en sus cuerpos.
Rekusky: -En cuanto lleguemos a la ciudad tenemos que alertarles de que se aproxima una enorme cantidad de Oscuros Salvajes… Tal vez tengan sus armas y todo lo que deseen pero los Oscuros Salvajes no son un chiste.
Treluski: -Si claro, primero escapamos de su cárcel con ayuda de su hija y claramente van a creernos eso cuando venimos montados sobre un dragón volador gigante peludo, sin ofender.
Dragfur: -No me ofende.
Navita: -No se alteren… Puedo ver algo… Un poco de nuestro futuro, ayuda llegará a nosotros.
Rekusky: -Espero que esa ayuda no sea en nuestra contra… Miren chicos, ahí está la ciudad de Amat. Baja con cuidado Dragfur, no queremos que nos vean llegar.
Dragfur: -Entendido… Pero que es… ¡WOAH, QUE SON ESAS COSAS!
Treluski: -Por la puta madre, ¡ya nos están disparando!
Clattiger: -No hay más tiempo para amabilidades, ¡todos bájense del dragón y prepárense para luchar!
Dragfur: -¡Cuidado, es una caída muy grande!, ¡Intentaré distraerlos un poco pero quítenmelos de encima por favor!
Rekusky: “Como es que nos vieron llegar si apenas divisamos la ciudad desde lejos… Ni siquiera sabía que sus armas tenían tanto rango, nos disparan desde muchos metros, casi un kilómetro de distancia. Lo mejor que podemos hacer es tratar de llamar su atención, no quiero que Dragfur salga herido por mi culpa.”
Tarfoxi: -¡Chicos, voy a intentar crear una tormenta de arena con mi viento, cúbranse los ojos y prepárense para correr hacia la ciudad!
Navita: -Ya la escucharon, cúbranse bien y andando.
Treluski: “Como si la arena no fuera lo suficientemente mala y ahora nos quiere llenar mucho más entre los pantalones. Ahí va ella, usando su bastón y levantando una enorme nube de arena… Maldición, esta cosa pica mucho… Pero los disparos están dando por todas partes menos aquí. Al fin una utilidad al viento.”
Rekusky: -¡Bien, ya dejaron de apuntarle a Dragfur, pero ahora nos apuntan a nosotros!, ¡manténganse agachados y avancen por la tormenta!
Tarfoxi: -¡No puedo mantener este viento por mucho más tiempo, dejaré de dar aire por un momento pero tienen que correr ya!
Clattiger: -Esperen... ¿Ven lo mismo que yo?
Rekusky: -Es eso… ¿Un destello que viene hacia nosotros?
Navita: -Oh no… ¡CUIDADO!
Rekusky: “Espero que esa Masika sepa qué hacer con esta espada, por ahora solo el niño puede levantarla, ¿Qué posibilidades hay de que alguien de la ciudad esa sepa cómo usarla correctamente?, si la hermana de Rutanel estuviese con vida entonces ella debería encargarse de todo. Como sea, una promesa es una promesa.”
Dragfur: -Entonces… ¿Ustedes cómo se llaman?, hace tiempo que no veo caras nuevas por aquí que no sean dragones.
Rekusky: -No sé si deba decirte nuestros nombres pero lo haré igualmente ya que no pareces igual de molesto que tu mamá.
Dragfur: -De verdad que la tienen que disculpar, luego de todo lo que ha pasado en su vida ella simplemente dejó de ser la misma de siempre… Por doscientos años…
Rekusky: -Al decirme eso sé que puedo confiar en ti, mi nombre es Rekusky, él es mi hermano Treluski y ellos son mis amigos, Tarfoxi, Clattiger, Zofanther, Fingo, Navita y Snowpuf.
Dragfur: -Es bueno conocerlos a todos ustedes chicos, me recuerdan a mis antiguos amigos hace mucho tiempo, deben ser un grupo muy unido para haber llegado hasta aquí.
Rekusky: -En realidad si, lo somos. Solo tenemos que entregar un objeto para ayudar a una ciudad y podremos seguir adelante hacia el Valle de Cristal.
Dragfur: -¡El Valle de Cristal!, ese lugar es una sentencia de muerte segura, ¿no saben que de ahí salen los Oscuros Salvajes que han intentado invadir la isla?
Tarfoxi: -No solo la isla, el resto del mundo también ha sufrido por ellos y por eso vamos a detener al causante de todo este desastre, uno que se hace llamar Agdranu.
Dragfur: -Ese nombre me es familiar… Creo que mamá una vez me contó sobre ese tipo, cuando Kronetiku aun buscaba mi corazón para hacerse más fuerte.
Snowpuf: -Esperar… ¿Tú decirnos que Agdranu ser más viejo de lo que nosotros pensar?
Dragfur: -Pero claro, existía cuando yo apenas era un pequeño dragoncito muy pequeño, hasta donde sé fue encerrado por Kronetiku cuando se reveló ante él pensando que tenía el poder de derrotar a su creador, pero se equivocó y ahora yace en las entrañas del volcán congelado del Valle de Cristal.
Rekusky: -Entonces por más de doscientos años ha esperado hasta atacar… Tal vez ya recuperó su fuerza por completo.
Clattiger: -No tenemos elección amigos, será mejor que nos demos prisa para patearle el trasero.
Zofanther: -No clames victoria tan pronto mi Clatti, miren allá abajo…
Rekusky: “Que es eso… Parecen un montón de Oscuros Salvajes caminando hacia… ¡La ciudad de Amat!”
Snowpuf: -¡Dirigirse hacia ciudad, tener que llegar pronto!
Dragfur: -No se me alteren muchachos, es imposible que lleguen antes que yo, después de todo soy un dragón. Lo que no entiendo todavía es como pueden caminar por horas sin cansarse, debe ser algo en sus cuerpos.
Rekusky: -En cuanto lleguemos a la ciudad tenemos que alertarles de que se aproxima una enorme cantidad de Oscuros Salvajes… Tal vez tengan sus armas y todo lo que deseen pero los Oscuros Salvajes no son un chiste.
Treluski: -Si claro, primero escapamos de su cárcel con ayuda de su hija y claramente van a creernos eso cuando venimos montados sobre un dragón volador gigante peludo, sin ofender.
Dragfur: -No me ofende.
Navita: -No se alteren… Puedo ver algo… Un poco de nuestro futuro, ayuda llegará a nosotros.
Rekusky: -Espero que esa ayuda no sea en nuestra contra… Miren chicos, ahí está la ciudad de Amat. Baja con cuidado Dragfur, no queremos que nos vean llegar.
Dragfur: -Entendido… Pero que es… ¡WOAH, QUE SON ESAS COSAS!
Treluski: -Por la puta madre, ¡ya nos están disparando!
Clattiger: -No hay más tiempo para amabilidades, ¡todos bájense del dragón y prepárense para luchar!
Dragfur: -¡Cuidado, es una caída muy grande!, ¡Intentaré distraerlos un poco pero quítenmelos de encima por favor!
Rekusky: “Como es que nos vieron llegar si apenas divisamos la ciudad desde lejos… Ni siquiera sabía que sus armas tenían tanto rango, nos disparan desde muchos metros, casi un kilómetro de distancia. Lo mejor que podemos hacer es tratar de llamar su atención, no quiero que Dragfur salga herido por mi culpa.”
Tarfoxi: -¡Chicos, voy a intentar crear una tormenta de arena con mi viento, cúbranse los ojos y prepárense para correr hacia la ciudad!
Navita: -Ya la escucharon, cúbranse bien y andando.
Treluski: “Como si la arena no fuera lo suficientemente mala y ahora nos quiere llenar mucho más entre los pantalones. Ahí va ella, usando su bastón y levantando una enorme nube de arena… Maldición, esta cosa pica mucho… Pero los disparos están dando por todas partes menos aquí. Al fin una utilidad al viento.”
Rekusky: -¡Bien, ya dejaron de apuntarle a Dragfur, pero ahora nos apuntan a nosotros!, ¡manténganse agachados y avancen por la tormenta!
Tarfoxi: -¡No puedo mantener este viento por mucho más tiempo, dejaré de dar aire por un momento pero tienen que correr ya!
Clattiger: -Esperen... ¿Ven lo mismo que yo?
Rekusky: -Es eso… ¿Un destello que viene hacia nosotros?
Navita: -Oh no… ¡CUIDADO!
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