jueves, 9 de febrero de 2017

El viaje de Rutanel - Parte 41



Argenis:
-Mmm… ¿no escuchas algo Rutanel?

Rutanel:
-Parecen… ruidos de piedras golpeándose…

Argenis:
-Ya sé que son, mira para allá en el camino por el que vinimos.

Rutanel:
-Es un… Loboreal. Creo que es el de Monik.

Argenis:
-¿La hámster tiene uno como mascota? Interesante elección…

Rutanel:
-Hola amigo, ¿Qué pasa?

¿?:
-Woof.

Argenis:
-Creo que trata de decirnos algo…

Rutanel:
-Vamos amigo, ¿qué te pasa?

¿?:
-Woof.

Rutanel:
-No entiendo lo que quiere decir…

Argenis:
-Ni yo, creo que solo quiere estar con nosotros.

Rutanel:
-Cómo fue que llegó hasta aquí sin usar el puente está fuera de mi comprensión.

Argenis:
-Bueno, es una criatura mágica hecha de cristal y autónoma, debe de tener sus trucos. Nunca me acerqué tanto a un Loboreal por miedo a que me atacaran pero ahora que estoy frente a uno amistoso… Me doy cuenta que son solo incomprendidos.

Rutanel:
-Lo sé, solo mira su lindo cuerpo de cristal… No es malo, solo diferente… algo así como nosotros.

Argenis:
-Si… pero somos diferentes de una buena manera, ¿No lo crees?

Rutanel:
-De una buena manera… Pensaré en esas palabras. Ya descansé así que vámonos, ahora somos tres los que tenemos que ponernos al corriente con el resto del grupo.

¿?:
-Woof.

Argenis:
-¿Este Loboreal tiene nombre?

Rutanel:
-Creo que Monik no le ha puesto ninguno. Tendremos que ponérselo nosotros ahora mismo.

Argenis:
-Mmm… un buen nombre sería… ¿Roquita?

Rutanel:
-Eso es muy tonto… tal vez… ¿Qué tal Cuarzo?

Argenis:
-Sencillo y al grano… bueno, supongo que es un nombre perfecto para nuestro amigo aquí presente.

¿?:
-Woof… Grrrr…

Rutanel:
-Bueno… creo que su prefiere Roquita después de todo…

Argenis:
-¡Así me gusta! Ya me está cayendo mejor este pequeño.

Roquita:
-Aarrfff… Woof…

Rutanel:
-Bueno Roquita y Argenis… es hora de irnos. ¿Cuánto falta para llegar?

Argenis:
-De hecho Rutanel… ahora que logré recordar un poco más… la entrada a la isla está a solo una cueva más. ¿Lista para ver lo que hay adentro? Aun puedes darte la vuelta y volver…

Rutanel:
-Pero claro que no, vine aquí después de una larga aventura y no pienso arrojar mi espada en vano.

Roquita:
-¡Woof!

Rutanel:
“Bueno, por lo menos lo que dijo Argenis es cierto. La cueva que me dice está al final de este camino y no parece especial en casi nada… Se siente hasta cálida y con muchas más rocas preciosas que las anteriores.”

Roquita:
-¡Awooo!

Argenis:
-Alguien se está divirtiendo mucho.

Rutanel:
-Es una criatura hecha de cristal, solo mira como come ese montón de cuarzos y diamantes por todas partes… Me llevaría alguno pero prefiero no perturbar esta hermosa cueva.

Argenis:
-Dile eso a Roquita, mira que bien come aquí. Yo personalmente tampoco me llevaré nada de aquí, a lo mejor los demás ya se llevaron alguna gema como recuerdo.

Rutanel:
-Pues… ni idea, solo veo gemas de colores pero no recuerdo bien sus nombres. Pero si hay unas piedras que conozco bien son estos diamantes de aquí… Me llevaré algunos para que Tarnili intente hacer algún arma hecha del material más duro que existe.

Argenis:
-Buena suerte con eso, el diamante es muy difícil de trabajar por lo imposible de cortar… solo un diamante puede cortar a otro diamante.

Rutanel:
-No te creas… Tarnili será una ardilla que es algo despistada pero tiene sus mañas como suele decir mi mamá, por algo es mi amiga de la infancia y una buena herrera.

Argenis:
-Bueno, ya que te llevarás diamantes para hacerte una mejor arma no veo porque yo no pueda llevarme… este mitrilo de aquí.

Rutanel:
-Mitrilo… ¿Qué es eso?

Argenis:
-Hace años era un metal con el que se hacían armas en masa, muy resistente y fuerte además de tener este color azul verdoso que combina bien con muchas armaduras. Hoy en día… no sé si aún lo utilicen pero vale la pena venderlo a un buen precio, menos mal que aquí hay mucho mineral de mitrilo.

Rutanel:
-Tal vez le des un buen uso y… ¿Qué es esa luz al final de este giro en la cueva?

Argenis:
-Ese… es el final de la cueva, es la salida hacia el interior a la isla de los dragones. Por lo menos serás nueva y podrás conocerlos mejor…

Rutanel:
-Lo dices como si fuera la única que entraría ahí.

Argenis:
-Míralo de esta forma Rutanel, al menos podrás dar una primera buena impresión… no como yo. Espero que no me recuerden…

Rutanel:
-Lo que sea que haya pasado… no importa ya. Ahora vamos los dos y entremos, debo ver con mis propios ojos a los dragones.

Argenis:
-Bueno Rutanel… después de ti.

Roquita:
-¡Arf, woof!

Rutanel:
“El momento por el que estuve esperando finalmente está aquí, la isla de los dragones… Bueno, aquí voy… Rayos, demasiada luz del sol… Casi no puedo ver a donde voy…”

Argenis:
-Olvidé por un momento lo deslumbrante que es la ciudad capital del reino trueno.

Rutanel:
-¡¿La qué?!

Argenis:
-Mira bien Rutanel… al frente y cubre un poco tus ojos, el reflejo del sol sobre la Ciudad Relámpago es tan impresionante como yo lo recuerdo.

Rutanel:
“Oh… Por… Dios… Apenas si puedo creer que sigamos en las montañas pero… frente a mi… es que no sé ni cómo explicarme lo que estoy viendo… A ver, estoy parada en la cara de una montaña nevada a unos 300 metros del terreno más bajo y estoy viendo al frente una maldita ciudad enorme. Es casi el triple de grande que Miriatus y Amat juntas, con edificios gigantescos que parecen museos uno tras de otro de color purpura y dorado y… dragones por todas partes de todos los colores que puedo imaginarme… Volando y caminando mientras platican de sus asuntos. Pensé que solo serían unos cientos de ellos… ¡Pero son cientos de miles de dragones! ¡Quiero ir con ellos ahora!”

Argenis:
-Se te nota en la cara Rutanel… Admito que yo también me quedé unos 10 minutos admirando la ciudad cuando llegué aquí, un paisaje único en el mundo que solo los dragones han podido admirar… A todo esto, hay que buscar al resto del grupo, espero que no hayan entrado directo a la ciudad sin más.

Roquita:
-Grrrr…

Rutanel:
-¿Qué tienes Roqui?

Argenis:
-Oh no… son dragones exploradores, si nos ven aquí en la mera entrada de las montañas pensarán que somos ladrones o algo así. Ven, conozco un sitio donde podemos escondernos aquí cerca.

Rutanel:
-Bien, te sigo… ¿Estás de broma? Solo me llevaste unos pasos hacia la derecha de la montaña… ¿Exactamente como esto nos va a ayudar a escondernos?

Argenis:
-Porque aquí debajo de la tierra está una entrada secreta, ahora entra y quédate callada.

Rutanel:
-Muy bien, ya entro enseguida, ven Roquita.

Roquita:
-Aroof… woof.

Rutanel:
-No veo casi nada aquí… Déjame encender mi espada con mi fuego.

Argenis:
-Te agradezco, este sitio no se ve muy bien desde que lo dejé…

Rutanel:
“Una habitación pequeña con paredes y techo de madera, algunas cajas y la única salida es esa entrada secreta que ahora está sobre mi cabeza… ni siquiera tiene antorchas para ver bien aquí dentro.”

Argenis:
-Si… mi ausencia se ha notado. Este es básicamente el lugar que usaba para esconderme de… bueno, eso no importa ya. Siéntate en una de la cajas si quieres, esperaremos a que los exploradores si vayan.

Roquita:
-Awooooo…

Rutanel:
-Creo que está cansado de tanto comer esas rocas preciosas, al menos le dará tiempo de digerirlas. Bueno Argenis, lo que acabo de ver es… fue…

Argenis:
-Y no es la única ciudad aquí en la isla, hay 4 de ellas en total.

Rutanel:
-No inventes, ¿4 ciudades así de grandiosas dentro de la isla? Pero si por fuera la isla es… pequeña…

Argenis:
-Magia de dragones, por dentro la isla es igual de grande que los dos continentes principales del mundo, incluso si vieras esto desde arriba en el cielo no podrías notar el tamaño real hasta entrar en la barrera mágica que envuelve a la isla. Las cuevas por las que pasamos repelen esa barrera y por eso pudimos cruzar a salvo dentro de la isla.

Rutanel:
-Una isla más grande que ambos continentes… Esto es una locura, deben de haber miles… no, millones de dragones viviendo aquí en la isla, aun no me entra en la cabeza todo esto… Y pensar que ellos quieren estar solos y tener todo esto para su propia especie.

Argenis:
-No los culpo, con una población tan grande la verdad no necesitan ni ayuda ni problemas ajenos… ya son todo un mundo ajeno al exterior. Por lo menos viste los grandes edificios que están aquí en la Ciudad Relámpago.

Rutanel:
-Cuéntame todos los detalles de la ciudad, estoy muy interesada en este momento.

Argenis:
-Bueno, la ciudad fue fundada por…

Roquita:
-Grrrr…

Rutanel:
-Algo está pasando allá arriba… Iré a echar un vistazo.

Argenis:
-No dejes que te vean los dragones o tendrás problemas.

Rutanel:
“Veamos… todo parece tranquilo, la ciudad se ve hermosa desde aquí y… ¡Ahí están los demás!”

Argenis:
-¿Qué pudiste ver Rutanel? Te ves asustada…

Rutanel:
-¡Son los demás, unos dragones los están interrogando uno por uno y llevándolos a uno de los edificios!

Argenis:
-¡¿Qué?! ¡Tenemos que ir con ellos en este instante!

Rutanel:
-Pero de una vez, te espero allá.

Argenis:
-Oye, no vas solo a llegar con los dragones y decirles que suelten a todos… ¿O sí?

Rutanel:
-Obsérvame.

Roquita:
-¡Woof!

Rutanel:
“Tantos dragones por todas partes, pero lo que me interesa saber es lo que están haciendo con mis amigos. Bueno, estoy cerca de la ciudad y ya noté que algunos de ellos me miran curiosos… no estará de más saludarlos con la mano”

¿?:
-¿Alguien sabe quién es ella?

¿?:
-No, pero se me hace conocida de algún lugar…

Rutanel:
-Hola… es un gusto… conocerlos…

¿?:
-¡Deténgase de inmediato!

Rutanel:
-¿Quién me dijo eso? Oh… hola, mi nombre es Rutanel…

¿?:
-Su nombre no es del interés público, ahora sígame en silencio hasta el centro de inmigración.

Rutanel:
“Cielos… que grosero de su parte, este dragón de color celeste y armadura amarilla no tiene buenos modales, pero no deseo buscar problemas aquí. Recuerda Rutanel, tienes que causar una primera buena impresión.”

¿?:
-Sigan con sus actividades caballeros, no hay nada que ver aquí.

Rutanel:
“Demasiado grosero… soy una persona también, aunque no camine en cuatro patas ni me vea como una dragona en el fondo lo soy, de sangre y de corazón.”

¿?:
-Aquí es el lugar, ahora mantente fuera del edificio hasta que vuelva. Este sello mágico se encargará de ello.

Rutanel:
-Un… ¿Anillo?

¿?:
-Quédate quieta mientras te lo pongo.

Rutanel:
-Creo que no hace falta, solo me quedaré aquí sentada en el suelo y esperaré por ti. No te preocupes por mí… no tengo otro lugar al cual ir.

¿?:
-No puedo confiar en tu palabra, ahora ponte el anillo o…

Argenis:
-Rutanel, al fin te alcancé. No puedo creer que me dejarás atrás con Roquita, la próxima vez debes… de…

¿?:
-¡Tú!

Argenis:
-H… Hola Amadeus… ¿Ha pasado mucho tiempo verdad?

Amadeus:
-Las instrucciones de nuestro señor el rey fueron muy claras… Tú y cualquier otro híbrido que llegara aquí sería deportado inmediatamente a través de las minas de pólvora y azufre, no me obligues a recurrir a la fuerza bruta para sacarte de aquí.

Argenis:
-Bueno si quieres que me largue pues con mucho gusto lo haré.

Rutanel:
-No espera… el viene conmigo.

Amadeus:
-¿Conoces a este traidor de la sangre real?

Rutanel:
-¿Sangre real? De que está hablando Argenis.

Argenis:
-Es lo que no te he contado Rutanel… pero eso no…

Amadeus:
-¡Ya escuché suficiente! Una escoria como tú no merece compasión, te mataré aquí mismo para que quede testimonio de que nadie se mete con nosotros los dragones.

¿?:
-Detente Amadeus… o el muerto serás tú.

Amadeus:
-¿¡Mi señor, que hace usted aquí!?

Ishkur:
-Ya te lo he dicho Amadeus, no me llames señor… dime solo Ishkur, para eso somos amigos de milenos. Lo segundo es que escuché de parte de mi agente de migración que unos híbridos habían venido aquí y quería verlos con mis propios ojos…

Rutanel:
“Así que… este es el rey de los dragones del trueno. Muy grande, más que los demás dragones, de escamas moradas con amarillo en su estómago, alas enormes, largos cuernos negros y una armadura de combate bien pulida de… no sé qué metal sea pero se ve roja. Esos ojos verdes son hermosos… tendré que recordar bien su nombre… Ishkur, el rey dragón del trueno.”

Ishkur:
-Ahora… dicta tu nombre y tu propósito en nuestra isla joven híbrida. Amadeus, tómate el resto del día libre, yo me ocuparé de este asunto.

Amadeus:
-Pero señor…

Ishkur:
-¿Me estás desobedeciendo?

Amadeus:
-N…No mi señor… Digo Ishkur… Me iré de inmediato.

Ishkur:
-Bien… en donde estaba… Ah claro… usted. Mejor acompáñeme al edificio de inmigración para que podamos hablar más tranquilo… usted también señor Argenis, su presencia aquí me intriga y quisiera saber más al respecto.

Argenis:
-De acuerdo… entraré.

Roquita:
-¡Woof!

Rutanel:
-Hola Roquita, veo que nos alcanzaste… es nuestra… uh… mascota señor Ishkur, viene conmigo.

Ishkur:
-Muy bien… muy bien, ahora acompáñeme por favor, tenemos mucho de qué hablar.

Rutanel:
-Será un placer.

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