Ishkur:
-Hemos llegado a mis oficinas, por favor pasen y pónganse cómodos mientras preparo un poco de té.
Argenis:
-El edificio se ve igual a como lo recuerdo, me pregunto si algo por dentro cambió.
Rutanel:
“Las oficinas del rey dragón del trueno se ven como cualquier otro edificio más entre tantos de la ciudad, grande y alto con colores iguales al resto, láminas de relámpagos por todas partes y un simple cartel que dice “Ishkur” escrito en oro. Supongo que a él no le gustan las formalidades, es muy honrado y eso… La verdad me agrada mucho, creo que si podré convencerlo de ayudarme en mi causa si es que lo de su guerra no interfiere.”
Argenis:
-¿Entras Rutanel?, está cayendo la noche y no creo que quieras estar afuera cuando empiece la tormenta.
Rutanel:
“¿Tormenta?, pero si el cielo está despejado y parece que será una noche agradable… Supongo que es algo que solo él sabe de aquí, pero mejor no me quedo afuera para averiguarlo. Adentro está… bastante acogedor, demasiado para ser unas oficinas. Pilas enormes de papeles hasta el techo por todas partes con solo el centro de la habitación limpia para que un dragón pueda pasar y cuadros de varios dragones en las paredes que apenas puedo ver por los mismos papeles que tal vez sean documentos importantes o algo así… ¿Me pregunto cómo es que los dragones pueden escribir con tan grandes garras?”
Argenis:
-En algunos de esos documentos estoy yo, pero con tanto papeleo a lo mejor y se perdió.
Ishkur:
-De eso no te preocupes, tengo tu caso guardado en mi cajón especial.
Argenis:
-Debí saberlo, siempre tan precavido como de costumbre.
Rutanel:
“Este lugar no parece tener fin, solo un largo pasillo con más torres descomunales de papeles, debe ser una pesadilla buscar uno en específico sin que lo demás se caiga.”
Ishkur:
-Deben estar realmente cansados, así que les tengo buenas noticias.
Rutanel:
-¿Finalmente llegamos ahora sí?
Ishkur:
-En efecto, estamos al final del pasillo del papeleo. Me disculpo por todo el desorden pero hay demasiados casos de extravío entre la población, dragones desapareciendo como por arte de amiga y aun no logro encontrar una explicación razonable del porqué.
Argenis:
-Desapariciones misteriosas e inexplicables, otra razón más para odiarme.
Rutanel:
-Ahora estás exagerando Argenis, una cosa es lo que hiciste pero eso si no tiene nada que ver contigo. Deja de ser tan paranoico y actúa como un buen dragón que de todas maneras en eso te convertirás algún día.
Ishkur:
-Ahora esas son palabras que como líder me gusta escuchar. Eres una híbrida bastante madura para tu edad joven Rutanel, ojalá los otros reinos fueran así de comprensivos con ustedes. Pero basta de tantas distracciones, ahora entren.
Rutanel:
“Y detrás de la gran puerta está… Genial, una habitación aún más pequeña pero igual de espaciosa, con una larga mesa y varios cajones grandes en la pared de atrás. Aquí no hay nada más que archivos y algún que otro asiento del tamaño de un dragón.”
Ishkur:
-Ya tenía el té preparado, olvidé eso por completo. Con tantos asuntos de los cuales ocuparme uno ya no tiene la memoria que solía tener.
Argenis:
-Entonces… Ahora que estamos aquí…
Ishkur:
-Dejaré que le expliques a Rutanel toda tu situación, luego iré yo con las repercusiones que aquello causó en mi reino.
Argenis:
-Bien… Déjame sentarme, esto llevará tiempo.
Rutanel:
-Bueno, estamos sentados con un té a la mano… Vaya tazas tan grandes por cierto… Pero bueno, comienza por favor. Estoy deseosa de saber que pasó en realidad.
Argenis:
-Bueno, el inicio es que básicamente yo… Pues…
Ishkur:
-No titubees Argenis, Rutanel debe saber toda la verdad.
Argenis:
-Bueno ya, es que estaba nervioso. Bueno, hace muchos años cuando llegué aquí me quedé maravillado con lo que vi, pero para los dragones yo era un misterio por completo. Aún recuerdo mi primer día aquí mismo en esta ciudad. Amadeus estaba de guardia por los alrededores de la ciudad, patrullando por cualquier peligro que acechara a la Ciudad Relámpago. Claro está que desde hacía mucho tiempo, los dragones no habían tenido problema con cualquier amenaza, su poder sobrepasaba por mucho a la de cualquiera. Magos, guerreros, toda clase de criaturas malvadas que jamás rasguñaron el orgullo ni las naciones de los dragones. Bueno el punto es que cuando vi a Amadeus intenté saludarlo, esperando que fuera amigable… Vaya que estuve equivocado.
Rutanel:
-Comprendo tu dolor…
Argenis:
-Si… Intentó arrestarme por considerarme peligroso, pensó que era una abominación creada por un demonio usando sangre de dragón y no sé qué más cosas dijo. Pero entonces llegó Ishkur y sí que le dio una buena regañada legendaria que estoy seguro el pobre aún recuerda con desdén. Si quiere puede narrar esta parte su majestad, después de todo usted sabe mejor lo que pasó después.
Ishkur:
-En efecto, luego de traer a Argenis aquí mismo en mi oficina para charlar un poco, me di a la tarea de investigar más sobre la posible conexión entre los dragones y el resto de los pobladores del mundo y para ello… Debía ir a la torre de los sabios.
Rutanel:
-¿Qué es ese lugar si se puede saber?
Ishkur:
-Esa torre está en el centro de la isla y es el punto colindante con los 4 reinos. Dentro viven 4 dragones muy antiguos y de gran poder que podrían fácilmente salvar o destruir el mundo.
Rutanel:
-Si son tan poderosos entonces… ¿Por qué ellos están ahí en esa torre?
Ishkur:
-Por su propio bien, ya que si algo llegara a pasar ellos estarían listos para defender nuestro reino al mismo tiempo que estarían alejados de cualquier tipo de corrupción del mundo exterior. Lo que ellos me dijeron al entrar era que en el pasado, cuando los dragones aun rondaban libres por el mundo y nadie los perseguía para intentar matarlos, hubo un momento donde alguno de ellos se terminó enamorando de una especie más pequeña y por azares del destino tuvieron hijos que al principio no presentaban características de los dragones, pero su sangre tenía esa parte dentro de ellos hasta eventualmente presentarse muchas generaciones después. Ese es el origen de Argenis y de todos los demás híbridos, dragones de la época antigua que tuvieron amoríos con los pobladores de ese mundo.
Rutanel:
-Y… ¿Entonces qué pasó?
Ishkur:
-La guerra. Históricamente hubo dos guerras que involucraron dragones, la primera fue cuando unos dragones malvados quisieron adueñarse del mundo pero unos valientes guerreros le pusieron fin a su acto de maldad, claro está demás decir que por ello los dragones comenzaron a ser cazados para exterminarse y de ahí derivó la segunda guerra entre los dragones y la población del mundo… El resultado es este que ves frente a ti Rutanel, nosotros recluidos en esta isla por el resto de la existencia por decisión propia. Pero ahora… tenemos una tercera guerra interna entre nosotros… Argenis, por favor explícale.
Argenis:
-Lo que pasó con eso es que… Yo… Intenté entrar a la torre de los sabios… Por mi cuenta.
Rutanel:
-Pero… ¿Eso tuvo algo de malo?
Ishkur:
-Solo nosotros, los reyes de cada reino podemos entrar a la torre para hablar con los ancianos, solo nosotros tenemos las 4 llaves del templo…
Argenis:
-…
Rutanel:
-Tu… Robaste las llaves…
Argenis:
-No las estaba robando… Solo quería tomarlas para entrar a la torre… Para preguntarle directamente a los sabios sobre si tenía un destino escrito para mí. Hice todo lo posible… Para conseguirlas, como mentir, engañar, perjudicar a todos… Hice cosas de las que no estoy orgulloso.
Ishkur:
-Y entonces justo antes de entrar a la torre fuiste descubierto por los dragones de cada uno de los reinos. Como es el punto donde los 4 reinos se encuentran, los dragones de los 4 lo vieron y cada uno de nosotros… Quisimos darle un castigo diferente.
Argenis:
-Yo… No podía creer en lo que me había metido… Yo solo buscaba respuestas por una vez en la vida… Por mi propia cuenta… Pero me equivoqué…
Ishkur:
-Se convocó a un debate entre todos nosotros, los reyes y reinas de los reinos. Silvano, el rey del reino del bosque fue bastante comprensivo contigo Argenis… Lo recuerdo bien…
Argenis:
-Sí, pero las otras dos…
Ishkur:
-Brigit y Coventina no fueron tan amables con él, al ser las reinas de fuego y hielo respectivamente su temperamento es muy… Impetuoso y más al estar juntas. Al final, Silvano y yo fuimos los que dictamos el castigo de menor peso para las futuras generaciones… Negarle la entrada estricta a cualquier híbrido a nuestra isla, inclusive dejamos a cargo a varios dragones alrededor del mundo para que esto no sucediera pero… al estar aquí ustedes y el resto de los híbridos me dicen que también los ayudaron a llegar aquí… Apuesto que uno de ellos fue Crimstone.
Rutanel:
-Así es… Nos ayudó y de hecho él… él… Nos volvimos amigos solamente.
Ishkur:
-Por supuesto, Coventina y Brigit querían algo más que eso… Consideraban el robo de las llaves y la profanación de la torre como una máxima ofensa y un acto de traición hacia nosotros como especie…
Argenis:
-Me llamaron fenómeno, monstruo… De repente los que eran mis amigos ahora ni siquiera volteaban a mirarme y claro, ese tonto de Amadeus se regocijaba por la situación.
Ishkur:
-En ese punto, luego de la expulsión de Argenis de nuestra isla… Comenzó la guerra. Coventina no deseaba entablar diálogo alguno con nosotros, nos decía que éramos reyes débiles sin capacidad de liderazgo… Todo fue peor cuando Brigit le dio la razón pero al mismo tiempo le dijo una insensata a Coventina por dejarnos darle ese castigo a Argenis… Lo que pasó después aún me atormenta hasta estos días, Coventina y Brigit se declararon la guerra inmediatamente y se atacaron una a la otra. Silvano trató de intervenir pero fue gravemente herido, fui a socorrerlo pero… El resto de los dragones que allí estaban presentes de inmediato salieron corriendo y se expandió la noticia de que los 4 reinos habían entrado en una guerra sin cuartel… Solo podía mirar a Silvano preocupado mientras el caos se desataba por doquier… Al día de hoy Coventina y Brigit lanzan constantes ataques a todos los reinos, Silvano y yo somos los únicos que decidimos no pelear y estar solo a la defensiva… pero nuestra gente y nuestras tropas también comparten el sentimiento de guerra y se odian, por eso no podemos vernos, solo hemos podido hablar por medio de correspondencia.
Argenis:
-Y todo… es por mi culpa… Si no hubiera robado las llaves he intentado entrar a la torre nada de esto estuviera pasando… Solo quería saber más sobre lo que me deparaba… y al parecer lo supe, mi destino era ser un tonto que no sirve para nada en este mundo…
Rutanel:
-Argenis… Estoy realmente impresionada con lo que acabo de escuchar pero… No puedo culparte, yo misma me he sentido así por años y ahora que estoy aquí y sé esto… La verdad es que mi destino poco o nada me importa ahora, solo quiero ayudar al mundo… Tal vez ese sea mi destino y lo supe todo este tiempo.
Ishkur:
-Joven Rutanel… En ti veo… Tal vez la clave para ponerle fin a esta guerra por siempre. ¿Crees que puedas hacerle un favor a esta tierra asolada por la guerra y ayudarnos a vivir en paz una vez más?
Rutanel:
-Los ayudaré en lo que sea, después de todo son parte de mi linaje… Pero solo pido una cosa a cambio, no es algo para mí… Si no para el mundo entero.
Ishkur:
-¿Que deseas joven Rutanel?
Rutanel:
-Allá afuera, más lejos de esta isla… Un hechicero amenaza a todo el mundo con una conquista mundial, claro está que no podrá conquistarlos a ustedes pero… el resto del mundo se quedará bajo su merced. Por eso pido humildemente que me ayuden a detenerlo antes de que sea demasiado tarde… No por mi sino por el planeta…
Ishkur:
-Prometo que si cumples con tu palabra de ayudarnos, yo personalmente te ayudaré a derrocar a ese hechicero. Solo no le digas eso a los demás reyes… este es un favor solo entre nosotros, ¿De acuerdo?
Rutanel:
-Lo prometo su majestad.
Ishkur:
-Por favor… solo llámame Ishkur, a partir de este momento seremos buenos amigos… Respecto a ti Argenis…
Argenis:
-…
Rutanel:
-Yo me ocuparé de él… No causará problemas mientras esté bajo mi cuidado.
Ishkur:
-De acuerdo Rutanel… ahora, es momento de irnos al palacio real, sus acompañantes los están esperando y la tormenta nocturna se cierne sobre la ciudad.
-Hemos llegado a mis oficinas, por favor pasen y pónganse cómodos mientras preparo un poco de té.
Argenis:
-El edificio se ve igual a como lo recuerdo, me pregunto si algo por dentro cambió.
Rutanel:
“Las oficinas del rey dragón del trueno se ven como cualquier otro edificio más entre tantos de la ciudad, grande y alto con colores iguales al resto, láminas de relámpagos por todas partes y un simple cartel que dice “Ishkur” escrito en oro. Supongo que a él no le gustan las formalidades, es muy honrado y eso… La verdad me agrada mucho, creo que si podré convencerlo de ayudarme en mi causa si es que lo de su guerra no interfiere.”
Argenis:
-¿Entras Rutanel?, está cayendo la noche y no creo que quieras estar afuera cuando empiece la tormenta.
Rutanel:
“¿Tormenta?, pero si el cielo está despejado y parece que será una noche agradable… Supongo que es algo que solo él sabe de aquí, pero mejor no me quedo afuera para averiguarlo. Adentro está… bastante acogedor, demasiado para ser unas oficinas. Pilas enormes de papeles hasta el techo por todas partes con solo el centro de la habitación limpia para que un dragón pueda pasar y cuadros de varios dragones en las paredes que apenas puedo ver por los mismos papeles que tal vez sean documentos importantes o algo así… ¿Me pregunto cómo es que los dragones pueden escribir con tan grandes garras?”
Argenis:
-En algunos de esos documentos estoy yo, pero con tanto papeleo a lo mejor y se perdió.
Ishkur:
-De eso no te preocupes, tengo tu caso guardado en mi cajón especial.
Argenis:
-Debí saberlo, siempre tan precavido como de costumbre.
Rutanel:
“Este lugar no parece tener fin, solo un largo pasillo con más torres descomunales de papeles, debe ser una pesadilla buscar uno en específico sin que lo demás se caiga.”
Ishkur:
-Deben estar realmente cansados, así que les tengo buenas noticias.
Rutanel:
-¿Finalmente llegamos ahora sí?
Ishkur:
-En efecto, estamos al final del pasillo del papeleo. Me disculpo por todo el desorden pero hay demasiados casos de extravío entre la población, dragones desapareciendo como por arte de amiga y aun no logro encontrar una explicación razonable del porqué.
Argenis:
-Desapariciones misteriosas e inexplicables, otra razón más para odiarme.
Rutanel:
-Ahora estás exagerando Argenis, una cosa es lo que hiciste pero eso si no tiene nada que ver contigo. Deja de ser tan paranoico y actúa como un buen dragón que de todas maneras en eso te convertirás algún día.
Ishkur:
-Ahora esas son palabras que como líder me gusta escuchar. Eres una híbrida bastante madura para tu edad joven Rutanel, ojalá los otros reinos fueran así de comprensivos con ustedes. Pero basta de tantas distracciones, ahora entren.
Rutanel:
“Y detrás de la gran puerta está… Genial, una habitación aún más pequeña pero igual de espaciosa, con una larga mesa y varios cajones grandes en la pared de atrás. Aquí no hay nada más que archivos y algún que otro asiento del tamaño de un dragón.”
Ishkur:
-Ya tenía el té preparado, olvidé eso por completo. Con tantos asuntos de los cuales ocuparme uno ya no tiene la memoria que solía tener.
Argenis:
-Entonces… Ahora que estamos aquí…
Ishkur:
-Dejaré que le expliques a Rutanel toda tu situación, luego iré yo con las repercusiones que aquello causó en mi reino.
Argenis:
-Bien… Déjame sentarme, esto llevará tiempo.
Rutanel:
-Bueno, estamos sentados con un té a la mano… Vaya tazas tan grandes por cierto… Pero bueno, comienza por favor. Estoy deseosa de saber que pasó en realidad.
Argenis:
-Bueno, el inicio es que básicamente yo… Pues…
Ishkur:
-No titubees Argenis, Rutanel debe saber toda la verdad.
Argenis:
-Bueno ya, es que estaba nervioso. Bueno, hace muchos años cuando llegué aquí me quedé maravillado con lo que vi, pero para los dragones yo era un misterio por completo. Aún recuerdo mi primer día aquí mismo en esta ciudad. Amadeus estaba de guardia por los alrededores de la ciudad, patrullando por cualquier peligro que acechara a la Ciudad Relámpago. Claro está que desde hacía mucho tiempo, los dragones no habían tenido problema con cualquier amenaza, su poder sobrepasaba por mucho a la de cualquiera. Magos, guerreros, toda clase de criaturas malvadas que jamás rasguñaron el orgullo ni las naciones de los dragones. Bueno el punto es que cuando vi a Amadeus intenté saludarlo, esperando que fuera amigable… Vaya que estuve equivocado.
Rutanel:
-Comprendo tu dolor…
Argenis:
-Si… Intentó arrestarme por considerarme peligroso, pensó que era una abominación creada por un demonio usando sangre de dragón y no sé qué más cosas dijo. Pero entonces llegó Ishkur y sí que le dio una buena regañada legendaria que estoy seguro el pobre aún recuerda con desdén. Si quiere puede narrar esta parte su majestad, después de todo usted sabe mejor lo que pasó después.
Ishkur:
-En efecto, luego de traer a Argenis aquí mismo en mi oficina para charlar un poco, me di a la tarea de investigar más sobre la posible conexión entre los dragones y el resto de los pobladores del mundo y para ello… Debía ir a la torre de los sabios.
Rutanel:
-¿Qué es ese lugar si se puede saber?
Ishkur:
-Esa torre está en el centro de la isla y es el punto colindante con los 4 reinos. Dentro viven 4 dragones muy antiguos y de gran poder que podrían fácilmente salvar o destruir el mundo.
Rutanel:
-Si son tan poderosos entonces… ¿Por qué ellos están ahí en esa torre?
Ishkur:
-Por su propio bien, ya que si algo llegara a pasar ellos estarían listos para defender nuestro reino al mismo tiempo que estarían alejados de cualquier tipo de corrupción del mundo exterior. Lo que ellos me dijeron al entrar era que en el pasado, cuando los dragones aun rondaban libres por el mundo y nadie los perseguía para intentar matarlos, hubo un momento donde alguno de ellos se terminó enamorando de una especie más pequeña y por azares del destino tuvieron hijos que al principio no presentaban características de los dragones, pero su sangre tenía esa parte dentro de ellos hasta eventualmente presentarse muchas generaciones después. Ese es el origen de Argenis y de todos los demás híbridos, dragones de la época antigua que tuvieron amoríos con los pobladores de ese mundo.
Rutanel:
-Y… ¿Entonces qué pasó?
Ishkur:
-La guerra. Históricamente hubo dos guerras que involucraron dragones, la primera fue cuando unos dragones malvados quisieron adueñarse del mundo pero unos valientes guerreros le pusieron fin a su acto de maldad, claro está demás decir que por ello los dragones comenzaron a ser cazados para exterminarse y de ahí derivó la segunda guerra entre los dragones y la población del mundo… El resultado es este que ves frente a ti Rutanel, nosotros recluidos en esta isla por el resto de la existencia por decisión propia. Pero ahora… tenemos una tercera guerra interna entre nosotros… Argenis, por favor explícale.
Argenis:
-Lo que pasó con eso es que… Yo… Intenté entrar a la torre de los sabios… Por mi cuenta.
Rutanel:
-Pero… ¿Eso tuvo algo de malo?
Ishkur:
-Solo nosotros, los reyes de cada reino podemos entrar a la torre para hablar con los ancianos, solo nosotros tenemos las 4 llaves del templo…
Argenis:
-…
Rutanel:
-Tu… Robaste las llaves…
Argenis:
-No las estaba robando… Solo quería tomarlas para entrar a la torre… Para preguntarle directamente a los sabios sobre si tenía un destino escrito para mí. Hice todo lo posible… Para conseguirlas, como mentir, engañar, perjudicar a todos… Hice cosas de las que no estoy orgulloso.
Ishkur:
-Y entonces justo antes de entrar a la torre fuiste descubierto por los dragones de cada uno de los reinos. Como es el punto donde los 4 reinos se encuentran, los dragones de los 4 lo vieron y cada uno de nosotros… Quisimos darle un castigo diferente.
Argenis:
-Yo… No podía creer en lo que me había metido… Yo solo buscaba respuestas por una vez en la vida… Por mi propia cuenta… Pero me equivoqué…
Ishkur:
-Se convocó a un debate entre todos nosotros, los reyes y reinas de los reinos. Silvano, el rey del reino del bosque fue bastante comprensivo contigo Argenis… Lo recuerdo bien…
Argenis:
-Sí, pero las otras dos…
Ishkur:
-Brigit y Coventina no fueron tan amables con él, al ser las reinas de fuego y hielo respectivamente su temperamento es muy… Impetuoso y más al estar juntas. Al final, Silvano y yo fuimos los que dictamos el castigo de menor peso para las futuras generaciones… Negarle la entrada estricta a cualquier híbrido a nuestra isla, inclusive dejamos a cargo a varios dragones alrededor del mundo para que esto no sucediera pero… al estar aquí ustedes y el resto de los híbridos me dicen que también los ayudaron a llegar aquí… Apuesto que uno de ellos fue Crimstone.
Rutanel:
-Así es… Nos ayudó y de hecho él… él… Nos volvimos amigos solamente.
Ishkur:
-Por supuesto, Coventina y Brigit querían algo más que eso… Consideraban el robo de las llaves y la profanación de la torre como una máxima ofensa y un acto de traición hacia nosotros como especie…
Argenis:
-Me llamaron fenómeno, monstruo… De repente los que eran mis amigos ahora ni siquiera volteaban a mirarme y claro, ese tonto de Amadeus se regocijaba por la situación.
Ishkur:
-En ese punto, luego de la expulsión de Argenis de nuestra isla… Comenzó la guerra. Coventina no deseaba entablar diálogo alguno con nosotros, nos decía que éramos reyes débiles sin capacidad de liderazgo… Todo fue peor cuando Brigit le dio la razón pero al mismo tiempo le dijo una insensata a Coventina por dejarnos darle ese castigo a Argenis… Lo que pasó después aún me atormenta hasta estos días, Coventina y Brigit se declararon la guerra inmediatamente y se atacaron una a la otra. Silvano trató de intervenir pero fue gravemente herido, fui a socorrerlo pero… El resto de los dragones que allí estaban presentes de inmediato salieron corriendo y se expandió la noticia de que los 4 reinos habían entrado en una guerra sin cuartel… Solo podía mirar a Silvano preocupado mientras el caos se desataba por doquier… Al día de hoy Coventina y Brigit lanzan constantes ataques a todos los reinos, Silvano y yo somos los únicos que decidimos no pelear y estar solo a la defensiva… pero nuestra gente y nuestras tropas también comparten el sentimiento de guerra y se odian, por eso no podemos vernos, solo hemos podido hablar por medio de correspondencia.
Argenis:
-Y todo… es por mi culpa… Si no hubiera robado las llaves he intentado entrar a la torre nada de esto estuviera pasando… Solo quería saber más sobre lo que me deparaba… y al parecer lo supe, mi destino era ser un tonto que no sirve para nada en este mundo…
Rutanel:
-Argenis… Estoy realmente impresionada con lo que acabo de escuchar pero… No puedo culparte, yo misma me he sentido así por años y ahora que estoy aquí y sé esto… La verdad es que mi destino poco o nada me importa ahora, solo quiero ayudar al mundo… Tal vez ese sea mi destino y lo supe todo este tiempo.
Ishkur:
-Joven Rutanel… En ti veo… Tal vez la clave para ponerle fin a esta guerra por siempre. ¿Crees que puedas hacerle un favor a esta tierra asolada por la guerra y ayudarnos a vivir en paz una vez más?
Rutanel:
-Los ayudaré en lo que sea, después de todo son parte de mi linaje… Pero solo pido una cosa a cambio, no es algo para mí… Si no para el mundo entero.
Ishkur:
-¿Que deseas joven Rutanel?
Rutanel:
-Allá afuera, más lejos de esta isla… Un hechicero amenaza a todo el mundo con una conquista mundial, claro está que no podrá conquistarlos a ustedes pero… el resto del mundo se quedará bajo su merced. Por eso pido humildemente que me ayuden a detenerlo antes de que sea demasiado tarde… No por mi sino por el planeta…
Ishkur:
-Prometo que si cumples con tu palabra de ayudarnos, yo personalmente te ayudaré a derrocar a ese hechicero. Solo no le digas eso a los demás reyes… este es un favor solo entre nosotros, ¿De acuerdo?
Rutanel:
-Lo prometo su majestad.
Ishkur:
-Por favor… solo llámame Ishkur, a partir de este momento seremos buenos amigos… Respecto a ti Argenis…
Argenis:
-…
Rutanel:
-Yo me ocuparé de él… No causará problemas mientras esté bajo mi cuidado.
Ishkur:
-De acuerdo Rutanel… ahora, es momento de irnos al palacio real, sus acompañantes los están esperando y la tormenta nocturna se cierne sobre la ciudad.
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