domingo, 2 de octubre de 2016

El viaje de Rutanel - Parte 13



Rutanel:
-Adelante, oblígame a comerme mis palabras.

Zafenis:
-Soldados, pónganse cómodos mientras le doy una buena lección a esta idiota. Espero que por lo menos hayas practicado desde el día del entrenamiento.

Rutanel:
Esta vez sé lo que tengo que hacer; Zafenis intentará usar ese ataque de luz que me derribó en aquella ocasión, pero no la dejaré. Tengo unas cuantas cosas que puedo aprovechar aquí. Zafenis empieza a canalizar su espada, es hora de actuar; justo en el momento que me lanza el ataque, salgo volando y soy yo la que hace el ataque inicial. De verdad la tomé desprevenida, apenas si pudo bloquear mi ataque con su espada.

Zafenis:
-Nada mal, pero será la última vez que tendrás una ventaja sobre mí.

Rutanel:
Ahora que estábamos cerca, ella no podía usar ese infame ataque. Le di con todo lo que pude usando mi espada, esperando por lo menos hacerle algo. Increíblemente ella no tenía más opción que bloquear, una y otra vez… ¿Acaso nadie en verdad le había hecho frente antes?
Zafenis intentaba darme con su espada, pero la mía era mucho más grande. El único problema que tengo es su escudo que lleva en la otra mano, con esa cosa no podré hacer mucho, hasta que vi el reflejo del sol y se me ocurrió una idea; dejé de golpearla con mi espada y volé justo por encima de su cabeza. Era medio día, así que cuando miró hacia mí simplemente se quedó ciega por la luz.

Zafenis:
-¡Agh! Mis ojos… maldición no puedo ver nada… ¿Dónde estás maldita?

Rutanel:
Ahora es cuando, me lancé en picada con la espada a punto de cortarle mínimo algo para que aprendiera la lección. Pero entonces… ella hizo brillar su espada de nuevo y sin ver la apuntó al cielo, lanzando ese rayo de luz blanca. Falló, pero pasó muy cerca de mí. Veo que aun quiere seguir, así que de nuevo me fui contra ella y le metí un fuerte puñetazo en la cara mientras aún estaba tratando de abrir los ojos. Vi como salió volando hasta la arena, y en mi puño quedó algo de sangre… No puede ser que haya sido tan fácil…

Zafenis:
-…

Rutanel:
-Oye… ¿te encuentras bien?

Zafenis:
-…Eso fue…

Rutanel:
-Que pasa, ¿Ya no puedes continuar?

Zafenis:
-…Por supuesto… que sí. Ese fue un buen golpe, hasta hiciste que mi nariz sangrara… No tengo idea de donde sacaste esa fuerza, pero no me importa. Ven aquí, yo jamás me daré por vencida.
Rutanel:
Ella me retó a que la atacara abiertamente con la espada, ¿qué más tenía que perder ella? Una vez más corrí hacia ella y entre las dos intercambiamos choques de espadas constantes una y otra vez, mirándonos a los ojos… ahora que los veo de cerca son de color verde oscuro, había algo en sus ojos que me daba una sensación… de soledad pero a la vez de furia. Me distraje tanto con sus ojos que no vi el golpe que me metió en el estómago con su escudo.

Zafenis:
-¿Qué te pareció eso, pequeña e insignificante fenómeno?

Rutanel:
-Auch… no vuelvas a llamarme fenómeno… jamás dejaré que me llames así de nuevo.

Zafenis:
-¿Ves esta espada? Ya ni siquiera me importa que Kronetiku te haya enviado a una misión, esta espada ira directo a tu garganta, te hará bien tener otra vida donde no molestes a nadie, en especial a los que miran con desagrado… fenómeno.

Rutanel:
Ya estuvo bueno con esta canguro, si me quiere matar que lo intente. Corrí hacia ella impulsada con mis alas y di mi golpe más fuerte directo a su escudo. Rechazó mi golpe, pero Zafenis soltó el escudo y se agarró la mano; sus dedos estaban rojos por el golpe.
Ahora si puedo dar uno más, el cual bloquea con su espada. Pero sin su escudo y una mano herida puedo ver que está perdiendo la fuerza.
Me quito del bloqueo y comienzo a volar, rodeándola en círculos alrededor de ella y obligándola una vez más a mirar al cielo del desierto. Y solo así, comenzó a correr como la verdadera cobarde que era hacia sus soldados, como queriendo ocultarse de mí.
Atrás de mí, estaban las personas que veían desde los tejados la acción; incluso Kronefi había subido volando para observar. Todas estas personas en verdad esperaban que repeliera el ataque de ella, que los salvara de ser conquistados.
Bueno, no debo decepcionarlos, así que bajé en picada directo hacia ellos y busqué por la única persona de color blanco entre las armaduras; me quité de encima a varios soldados que intentaban asesinarme con sus armas.
Cuando al fin encontré a Zafenis ella hizo algo que no me lo esperé; me lanzó su ataque de luz directo en la cara. Se sintió como si me arrojaran desde un cañón y aterricé en la pared de la ciudad.

Zafenis:
-¡Que te pareció eso! Eres más ingenua de lo que creía. Ahora quédate ahí mientras te mutilo, miembro por miembro.

Rutanel:
No puedo… moverme, cada parte de mi cuerpo se siente como un montón de piedras pesadas y encima de todo el ataque… me dejó una herida en la cara, la cual estaba sangrando. Ahora que la toco me doy cuenta que Kronetiku tenía razón, está muy fría…

Zafenis:
-Sabes una cosa Rutanel, en realidad podrías haber sido de mucha utilidad; al terminar tu misión Kronetiku seguramente te sugeriría unirte al ejército y ayudarnos con nuestra tarea. Pero no lo vales, ni siquiera sé la razón de tu existencia. Solo mírame a mí, nunca tuve familia y yo sola logré convertirme en la general del ejército más grande del mundo. Tú, no tienes nada.

Rutanel:
-Al menos… yo tengo amigos…

Zafenis:
-Me vale tres kilo de…

Kronefi:
-Basta Zafenis, ya vi suficiente. Si quieres matar a Rutanel tendrás que hacerlo pasando sobre mí.

Zafenis:
-No me hagas reír, ¿en serio quieres hacer esto? Tu padre jamás te hizo caso, ¿crees que le importará si te mato? Yo no lo creo.

Rutanel:
Kronefi está justo delante de mí y Zafenis caminó lentamente, con la intención de acabar con nosotros… si tan solo tuviera más fuerza… Pero de repente las puertas de la ciudad se abrieron y Axmili salió corriendo, sacó un libro y dijo otro de los hechizos de su libro

Axmili:
-No dejaré que… que sigas con esta… esta locura.

Zafenis:
-¿Y que se supone que una zarigüeya nerd como tú podría hacerme?

Axmili:
-… Sodarnoh sol ed arotcetorp y selibed sol ed anaidraug arotcetorp anera ed noicacovni.

Zafenis:
-¿Y eso se supone que debía hacer… algo…?

Rutanel:
Tan rápido como Axmili dijo esas palabras, un enorme golem de arena salió de entre las dunas, causando pequeños temblores con cada paso. Zafenis salió corriendo y le ordenó a sus hombres y mujeres que se largaran de allí, y así lo hicieron; Zafenis solo me lanzó el dedo medio una vez más antes de desaparecer entre el desierto.

Axmili:
-Rutanel… no podía quedarme sin… sin hacer nada, tenía que… que ayudar…

Rutanel:
-Lo hiciste de maravilla Axmili. ¿Esa cosa en verdad salió con tu hechizo?

Axmili:
-Así es… es un golem que… que ha estado oculto por aquí… aquí mucho tiempo. Este hechizo es… es el que lo despierta… ahora podrá… podrá permanecer aquí… aquí en la ciudad para… para protegerla.

Kronefi:
-En serio lo hiciste bien Axmili, aunque me pregunto qué es lo que Zafenis le dirá a mi padre al respecto sobre esto…

Rutanel:
La ciudad entera nos dio las gracias por salvarlos, aunque tengo que descansar luego de esa pelea con Zafenis. En verdad no siento el cuerpo y mi herida en la cara… espero que no sea una marca permanente. Esta aventura me está dejando muchas huellas ahora. Para mí Zafenis fue la que perdió esta vez, más que nada porque mis amigos estaban allí para salvarme el trasero.
Ahora solo quiero descansar, que luego tendremos que ir a esas montañas; solo eso y finalmente puedo ir en marcha hacia la Isla de la niebla.

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