Renzsal:
-Veo que la minería del lugar no terminó del todo… creo que mi memoria me falla de nuevo con estas cosas.
Rutanel:
-Son rocas bonitas, pero lo que buscamos está por allá.
Kronefi:
-…Rastros de sangre fresca, el vampiro debe de estar por aquí.
Rutanel:
Cuando llegamos a una zona baja repleta de telarañas muy espesas que bloqueaban nuestro paso, pensé que sería el momento perfecto para usar el hechizo de fuego de Axmili, así que lo recité en voz alta: “nogard ed ogeuf”
En segundos mi garganta comenzó a arder y un chorro de fuego salió de mi garganta, quemando todas las telarañas e iluminado el lugar.
Perfecto, ahora lanzaré fuego como la dragona que seré en un futuro.
Tarnili:
-¿Comiste mucho picante hoy verdad?
Rutanel:
-Estás así de cerca de que te clave la espada Tarnili, otro más como ese y voy a… esperen, ¡Cuidado!
Kronefi:
-¡Ajá! Así que nuestro amigo decidió aparecer frente a nosotros, nos ahorró la molestia de buscarlo más.
Rutanel:
Aquel murciélago salió de la nada y se veía… horrible; Ropas muy desgastadas y llenas de mugre, un pelaje rojizo con café y el rostro… sus pupilas están dilatadas y le sale espuma por la boca, mostrando sus afilados colmillos. Parte de su cuello y pecho están cubiertos de sangre, tal vez de los chicos que atacó.
Renzsal:
-No dejaré que dañes más a mis aprendices, ¡Aprende del maestro!
Rutanel:
Renzsal lanzó todo lo que tenía; rayos instantáneos, esferas de carga eléctrica y hasta campos de repulsión, pero era inútil debido a que este vampiro se movía demasiado rápido. No tengo idea de cómo lo hace pero su velocidad es ridícula, a tal punto que Renzsal se está desesperando y se le nota en la cara.
Tarnili:
-¿Qué vamos a hacer Rutanel? Tenemos que pararle los pies y las alas a esa cosa.
Rutanel:
-Mm… tengo una idea; Tarnili, toma las telarañas que encuentras y júntalas en aquella entrada. Kronefi, necesito que vueles hasta donde está el vampiro y lo distraigas para que te ataque.
Kronefi:
-¿Estas segura de eso?
Rutanel:
-Confía en mí, si todo va bien lo atraparemos muy fácil. Renzsal, sigue lanzándole rayos para mantenerlo en movimiento.
Renzsal:
-Entendido señorita.
Rutanel:
Tarnili se puso a acomodar todas las telarañas que quedaban y a unirlas usando las herramientas viejas que había por todas partes, en una maraña muy grande que tapaba la entrada principal.
Kronefi se armó de valor y se puso a pelear contra el otro vampiro mientras Renzsal apuntaba directo a nuestro enemigo, llevándolo cada vez más cerca de la trampa.
Mientras tanto yo, usando el orbe y mi aliento de fuego, pongo al rojo vivo el filo de mi espada y la cargo con mucha electricidad.
Kronefi:
-¡Tú me dices cuando Rutanel! ¡No creo poder seguir peleando contra él por mucho tiempo!
Rutanel:
-¡Estoy lista, llévalo hacia la trampa!
Kronefi:
-¡Espero que funcione!
Rutanel:
Kronefi salió volando hasta la trampa, seguido del otro murciélago quien cayó bastante fácil entre las telarañas. Kronefi logro aterrizar sano y salvo pero todos se me quedaron viendo, en especial a mi espada… me siento muy incómoda por hacer esto.
Tarnili:
-Vamos Rutanel, solo atraviésalo y terminemos con esto.
Rutanel:
-…No sé si yo…
Kronefi:
-Solo hazlo Rutanel, está bastante claro que este murciélago perdió su mente hace mucho. Solo míralo moverse en la telaraña, esperando por escaparse y atacarnos. Todo lo que busca es comida, no hay manera de salvarlo ya.
Solo dale un corte en el pecho y se acabará todo.
Rutanel:
-Está bien… esto me dolerá más a ti que a mí… Lo lamento vampiro.
Renzsal:
-Yo no lo siento, he hecho cosas peores en mi juventud con tal de salvar a mis amigos.
Rutanel:
Bueno… aquí voy, acercándome al vampiro mientras se retuerce y lanzando espuma por todas partes. Está bien, aquí voy; un corte rápido con mi espada directo a su cabeza y… es todo. La cabeza salió rodando mientras su sangre iba cayendo por el suelo, el resto del cuerpo quemándose por mi espada a la vez que se movía constantemente por los nervios que eran destrozados gracias a la descarga eléctrica.
No sé si sentirme traumada o… aliviada, pero creo que no estuvo tan mal… al menos con esto se salvaran muchas vidas.
Kronefi:
-Aunque lo logramos… seguimos sin encontrar el cetro y… todo se puso demasiado silencioso. ¿No es algo extraño que esto pasara en el momento que llegaste aquí y casualmente todos nosotros nos quedamos aquí con esa amenaza mientras el resto de magos se quedaron atrás?
Renzsal:
-…Oh no, ¿acaso será una trampa?
Rutanel:
-Tenemos que volver de inmediato, regresemos con los demás magos ahora.
Kronefi:
-Esto no me gusta Rutanel… no me gusta en lo absoluto.
Rutanel:
Al subir una vez más por los pasillos oscuros de la mina, unas risas macabras salían de todas partes… seguidas del sonido de una espada cortando algo…
…Oh no, acaso será…
Tarnili:
-Rutanel, esa risa no es de...
Rutanel:
-Si… creo que así es… Esto no está bien, no está nada bien…
Renzsal:
-Que pasa, ¿de qué están hablando? ¿Quién se ríe?
Rutanel:
Por favor que no sea quien creo que es… por favor…
…Ay no… no, ¡no! ¡Esto no puede estar pasando en verdad!
Un montón de magos; niños, adolescentes, adultos e incluso ancianos… cortados de la cabeza. Todos en el suelo… sangrando sin cabeza…
Renzsal:
-…No… quien… quien eres tu…
Zafenis:
-Tu peor pesadilla. Verás Rutanel, después de nuestra pequeña “batalla” en la ciudad de Miriatus, Kronetiku decidió que, aunque no puedo tocarte por lo de la misión… me dijo que podía hacerte sufrir mientras estás en ello. Y que mejor manera que matando a todos los nuevos amigos que acabas de hacer…
Rutanel:
-Te odio Zafenis.
Renzsal:
-Eres la peor persona que he visto en mi vida… ¡Me las pagaras por matar a todos mis amigos!
Zafenis:
-Lo lamento pero la cosa no es contigo, nos veremos después Rutanel. Debo atender otros asuntos importantes, pero cada vez que te pase algo bueno… allí estaré, cada simple ocasión feliz…
Rutanel:
-…No, ¡Regresa aquí!
Tarnili:
-Se esfumó… ya no está. No sé como pero solo desapareció en un resplandor de luz.
Rutanel:
-Maldición… la odio… ¡La odio!
Renzsal:
-…Mis amigos… todas las personas… se han ido…
-Veo que la minería del lugar no terminó del todo… creo que mi memoria me falla de nuevo con estas cosas.
Rutanel:
-Son rocas bonitas, pero lo que buscamos está por allá.
Kronefi:
-…Rastros de sangre fresca, el vampiro debe de estar por aquí.
Rutanel:
Cuando llegamos a una zona baja repleta de telarañas muy espesas que bloqueaban nuestro paso, pensé que sería el momento perfecto para usar el hechizo de fuego de Axmili, así que lo recité en voz alta: “nogard ed ogeuf”
En segundos mi garganta comenzó a arder y un chorro de fuego salió de mi garganta, quemando todas las telarañas e iluminado el lugar.
Perfecto, ahora lanzaré fuego como la dragona que seré en un futuro.
Tarnili:
-¿Comiste mucho picante hoy verdad?
Rutanel:
-Estás así de cerca de que te clave la espada Tarnili, otro más como ese y voy a… esperen, ¡Cuidado!
Kronefi:
-¡Ajá! Así que nuestro amigo decidió aparecer frente a nosotros, nos ahorró la molestia de buscarlo más.
Rutanel:
Aquel murciélago salió de la nada y se veía… horrible; Ropas muy desgastadas y llenas de mugre, un pelaje rojizo con café y el rostro… sus pupilas están dilatadas y le sale espuma por la boca, mostrando sus afilados colmillos. Parte de su cuello y pecho están cubiertos de sangre, tal vez de los chicos que atacó.
Renzsal:
-No dejaré que dañes más a mis aprendices, ¡Aprende del maestro!
Rutanel:
Renzsal lanzó todo lo que tenía; rayos instantáneos, esferas de carga eléctrica y hasta campos de repulsión, pero era inútil debido a que este vampiro se movía demasiado rápido. No tengo idea de cómo lo hace pero su velocidad es ridícula, a tal punto que Renzsal se está desesperando y se le nota en la cara.
Tarnili:
-¿Qué vamos a hacer Rutanel? Tenemos que pararle los pies y las alas a esa cosa.
Rutanel:
-Mm… tengo una idea; Tarnili, toma las telarañas que encuentras y júntalas en aquella entrada. Kronefi, necesito que vueles hasta donde está el vampiro y lo distraigas para que te ataque.
Kronefi:
-¿Estas segura de eso?
Rutanel:
-Confía en mí, si todo va bien lo atraparemos muy fácil. Renzsal, sigue lanzándole rayos para mantenerlo en movimiento.
Renzsal:
-Entendido señorita.
Rutanel:
Tarnili se puso a acomodar todas las telarañas que quedaban y a unirlas usando las herramientas viejas que había por todas partes, en una maraña muy grande que tapaba la entrada principal.
Kronefi se armó de valor y se puso a pelear contra el otro vampiro mientras Renzsal apuntaba directo a nuestro enemigo, llevándolo cada vez más cerca de la trampa.
Mientras tanto yo, usando el orbe y mi aliento de fuego, pongo al rojo vivo el filo de mi espada y la cargo con mucha electricidad.
Kronefi:
-¡Tú me dices cuando Rutanel! ¡No creo poder seguir peleando contra él por mucho tiempo!
Rutanel:
-¡Estoy lista, llévalo hacia la trampa!
Kronefi:
-¡Espero que funcione!
Rutanel:
Kronefi salió volando hasta la trampa, seguido del otro murciélago quien cayó bastante fácil entre las telarañas. Kronefi logro aterrizar sano y salvo pero todos se me quedaron viendo, en especial a mi espada… me siento muy incómoda por hacer esto.
Tarnili:
-Vamos Rutanel, solo atraviésalo y terminemos con esto.
Rutanel:
-…No sé si yo…
Kronefi:
-Solo hazlo Rutanel, está bastante claro que este murciélago perdió su mente hace mucho. Solo míralo moverse en la telaraña, esperando por escaparse y atacarnos. Todo lo que busca es comida, no hay manera de salvarlo ya.
Solo dale un corte en el pecho y se acabará todo.
Rutanel:
-Está bien… esto me dolerá más a ti que a mí… Lo lamento vampiro.
Renzsal:
-Yo no lo siento, he hecho cosas peores en mi juventud con tal de salvar a mis amigos.
Rutanel:
Bueno… aquí voy, acercándome al vampiro mientras se retuerce y lanzando espuma por todas partes. Está bien, aquí voy; un corte rápido con mi espada directo a su cabeza y… es todo. La cabeza salió rodando mientras su sangre iba cayendo por el suelo, el resto del cuerpo quemándose por mi espada a la vez que se movía constantemente por los nervios que eran destrozados gracias a la descarga eléctrica.
No sé si sentirme traumada o… aliviada, pero creo que no estuvo tan mal… al menos con esto se salvaran muchas vidas.
Kronefi:
-Aunque lo logramos… seguimos sin encontrar el cetro y… todo se puso demasiado silencioso. ¿No es algo extraño que esto pasara en el momento que llegaste aquí y casualmente todos nosotros nos quedamos aquí con esa amenaza mientras el resto de magos se quedaron atrás?
Renzsal:
-…Oh no, ¿acaso será una trampa?
Rutanel:
-Tenemos que volver de inmediato, regresemos con los demás magos ahora.
Kronefi:
-Esto no me gusta Rutanel… no me gusta en lo absoluto.
Rutanel:
Al subir una vez más por los pasillos oscuros de la mina, unas risas macabras salían de todas partes… seguidas del sonido de una espada cortando algo…
…Oh no, acaso será…
Tarnili:
-Rutanel, esa risa no es de...
Rutanel:
-Si… creo que así es… Esto no está bien, no está nada bien…
Renzsal:
-Que pasa, ¿de qué están hablando? ¿Quién se ríe?
Rutanel:
Por favor que no sea quien creo que es… por favor…
…Ay no… no, ¡no! ¡Esto no puede estar pasando en verdad!
Un montón de magos; niños, adolescentes, adultos e incluso ancianos… cortados de la cabeza. Todos en el suelo… sangrando sin cabeza…
Renzsal:
-…No… quien… quien eres tu…
Zafenis:
-Tu peor pesadilla. Verás Rutanel, después de nuestra pequeña “batalla” en la ciudad de Miriatus, Kronetiku decidió que, aunque no puedo tocarte por lo de la misión… me dijo que podía hacerte sufrir mientras estás en ello. Y que mejor manera que matando a todos los nuevos amigos que acabas de hacer…
Rutanel:
-Te odio Zafenis.
Renzsal:
-Eres la peor persona que he visto en mi vida… ¡Me las pagaras por matar a todos mis amigos!
Zafenis:
-Lo lamento pero la cosa no es contigo, nos veremos después Rutanel. Debo atender otros asuntos importantes, pero cada vez que te pase algo bueno… allí estaré, cada simple ocasión feliz…
Rutanel:
-…No, ¡Regresa aquí!
Tarnili:
-Se esfumó… ya no está. No sé como pero solo desapareció en un resplandor de luz.
Rutanel:
-Maldición… la odio… ¡La odio!
Renzsal:
-…Mis amigos… todas las personas… se han ido…
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